Tras cuatro días de romería por los campos de la subcomarca del Yeltes y la Sierra de Francia los romeros dejaron la imagen de forma efímera en el Convento de Las Carmelitas
Después de cuatro días de romería por los caminos y dehesas de la subcomarca del Yeltes y la Sierra de Francia, la imagen de la Virgen Morena regresó este lunes a Ciudad Rodrigo, donde fue recibida con fervor popular tras una intensa peregrinación marcada por la devoción, la convivencia y la ausencia de incidentes.
La Hermandad de Nuestra Señora de la Peña de Francia emprendió el regreso desde el santuario mariano acompañada por centenares de caballistas y una parva de romeros y devotos a pie, que fueron dando forma a un largo y solemne cortejo a su entrada en la ciudad.
A lo largo de las calles mirobrigenses por las que discurrió el séquito, numerosos vecinos aguardaban el paso de la comitiva para rendir homenaje a la imagen entre aplausos, vítores y muestras de emoción contenida. El itinerario culminó en el convento de las Reverendas Madres Carmelitas, donde la Virgen permanecerá de manera provisional.
Una vez descendida la sagrada imagen, el capellán de la Hermandad Manuel Peláez impartió la bendición a los asistentes y, acto seguido, se rezó de forma coral una Salve que puso el acento espiritual a una jornada cargada de simbolismo. En la llegada estuvieron presentes el alcalde de Ciudad Rodrigo y varios miembros de la corporación municipal.
Posteriormente, la Virgen fue entronizada en la iglesia conventual, donde los romeros volvieron a reunirse en oración antes de celebrarse uno de los momentos más significativos de la jornada: la entrega de varas a los mayordomos que asumirán la responsabilidad organizativa de la próxima edición. El relevo recayó en Margarita Martín y Manuel Chicote.
La romería partió el pasado viernes por trigésimo segunda vez, consolidando así una tradición que ha echado raíces profundas en la comarca. Durante estas cuatro jornadas, los peregrinos han cubierto el histórico trayecto entre Ciudad Rodrigo y el Santuario de la Peña de Francia, atravesando fincas y localidades como Tenebrón, Morasverdes y El Maíllo, en una ruta donde la fe y la memoria colectiva caminan al mismo paso.
El momento culminante tuvo lugar el domingo al mediodía, con la llegada al santuario y la celebración de una solemne eucaristía en honor a la Virgen. Tras ello, la comitiva emprendió el camino de regreso hacia El Maíllo y posteriormente Morasverdes, donde hicieron noche antes de completar la última etapa hasta Ciudad Rodrigo.
Según relatan los propios romeros, la edición de este año ha transcurrido con notable normalidad. Sin percances de consideración y con una climatología benigna —lejos de los rigores de calor o frío que en otras ocasiones han endurecido el trayecto—, la peregrinación ha resultado especialmente llevadera.
La Virgen Morena permanecerá de forma efímera en el convento de las Carmelitas antes de ser trasladada discretamente, en los próximos días, a su ubicación habitual en la ermita, cerrando así un nuevo capítulo de una tradición que, lejos de desgastarse con el tiempo, parece renovarse cada año con igual intensidad.