La localidad salmantina de La Encina ha acogido la representación de la obra teatral 'Juan, el espíritu del amor', dirigida por Denis Rafter.
La localidad de La Encina ha acogido la representación de la obra teatral "Juan, el espíritu del amor", una propuesta que acerca la figura de San Juan de la Cruz a las inquietudes de la sociedad contemporánea. El evento se ha celebrado en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción con una destacada acogida por parte del público.
Esta iniciativa cultural ha sido impulsada por el Área de Cultura de la Diputación de Salamanca con motivo del Año Jubilar de San Juan de la Cruz. La cita ha contado con la colaboración de la parroquia y la invitación del Ayuntamiento de La Encina, convirtiendo el templo en un escenario de encuentro entre el pasado y el presente.
La obra, una propuesta de Denis Rafter, invita a mirar a los clásicos desde una perspectiva diferente. Más allá de su dimensión como religioso, poeta o Doctor de la Iglesia, el montaje presenta a un hombre que sigue dialogando con las preocupaciones de nuestro tiempo, tales como la soledad, la necesidad de encontrar un propósito vital, la búsqueda de la verdad y la importancia de la esperanza.
En el interior del templo, un elenco de cinco artistas en escena creó una atmósfera íntima y conmovedora. La propuesta artística combinó con éxito la música, la poesía y la interpretación, permitiendo a los asistentes descubrir la extraordinaria actualidad de un autor cuya obra continúa siendo leída y admirada en todo el mundo.
Durante la representación se recordó que San Juan de la Cruz vivió momentos de conflicto, incomprensión y rechazo. Sin embargo, lejos de responder con enfrentamiento, el místico defendió la importancia del conocimiento, la libertad interior y la fuerza transformadora del amor.
Asimismo, el acto sirvió para recordar la profunda vinculación de San Juan de la Cruz con Salamanca. Su formación académica en la Universidad salmantina, su ordenación sacerdotal en la Catedral Vieja y su presencia en distintos puntos de la provincia forman parte de una historia compartida que sigue viva cuatro siglos después.
Los aplausos y las felicitaciones finales de los asistentes reflejaron la excelente acogida de este montaje, que demuestra cómo las preguntas esenciales del ser humano siguen siendo las mismas a través del tiempo y cómo la voz del místico continúa siendo capaz de comprender las inquietudes del presente.