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Una capea de vaquillas pone punto final a San Juan en Robleda
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Comarca de Ciudad Rodrigo | Fiestas

Una capea de vaquillas pone punto final a San Juan en Robleda

Publicado 28/06/2026 23:36

Han sido cuatro días de paroxismo festivo en la localidad de El Rebollar

Robleda puso este domingo el broche de oro a sus fiestas de San Juan con una animada capea popular celebrada entre la Plaza del Olivo y la Plaza del Caño, epílogo festivo de cuatro jornadas marcadas por el bullicio, la tradición y ese particular paroxismo festivo colectivo que cada año envuelve a la localidad de El Rebollar.

La tarde, soleada y de temperatura más benigna que en jornadas precedentes, congregó a centenares de robledanos, que disfrutaron con intensidad de la suelta de siete vaquillas, liberadas una a una desde un camión apostado en la Plaza del Olivo, en un ritual ya inseparable de la clausura sanjuanera.

No faltaron los sones de gaita y tamboril, música ancestral que volvió a convocar el baile espontáneo de la vecindad en grandes corros humanos, arremolinados junto al recorrido taurino, refrigerio en mano, apurando con júbilo los últimos coletazos de unas fiestas que, como sucede siempre, se resisten a extinguirse.

La localidad ha permanecido estos días inmersa en un intenso programa de actividades religiosas, culinarias y, por supuesto, taurinas, con el encierro a caballo como uno de los espectáculos más esperados. Tampoco faltó el tradicional izado del pino, uno de los actos de mayor raigambre simbólica, protagonizado por los quintos de este año, que lo trajeron desde el monte con la ayuda de profesionales de la madera, ante la mirada expectante de centenares de personas de todas las edades.

Concluido San Juan, Robleda vuelve ya la mirada hacia sus fiestas de agosto, dedicadas a los hijos del pueblo que un día tuvieron que emprender el camino de la emigración, muy especialmente hacia tierras galas, y que cada verano regresan al origen en busca de descanso, memoria y reencuentro: con sus raíces, con sus seres queridos y con ese caudal compartido de recuerdos que el tiempo, pese a todo, no ha logrado borrar.