La festividad de San Juan recupera su pulso más popular con un intenso fin de semana cargado de tradición y festejos taurinos
Robleda ha vuelto a llenarse de bullicio, música y alegría. Tras los actos solemnes y la paella popular celebrados el pasado miércoles 24 de junio, jornada dedicada a San Juan, la localidad retoma este fin de semana el grueso de su programación festiva, devolviendo a sus calles esa vibración antigua y colectiva que acompaña cada año a estas fechas.
El momento más esperado llegó en la tarde del viernes, casi al declinar el sol, cuando hicieron su aparición los Quintos de 2026, acompañados por numerosos jóvenes encaramados a los tractores de leña. Entre todos destacaba el que portaba el gran pino, una imponente pieza de 25,5 metros de altura que volvió a erigirse en la Plaza del Caño, donde permanecerá hasta agosto, momento en el que los mayores de la localidad tomarán el relevo con su propio árbol.
La llegada del cortejo fue recibida entre cánticos, charanga y aplausos por vecinos que salieron a balcones, puertas y ventanas para contemplar una escena que, pese a repetirse cada año, conserva intacta su fuerza simbólica. El gran tractor avanzaba lentamente desde los pinares hasta el casco urbano cargado de jóvenes, niños y mayores, desbordando las calles de una energía casi ceremonial, mezcla de júbilo y pertenencia.
Una vez en la plaza del Caño y tras el complejo izado del pino, los quintos —auxiliados por los mayores, veteranos ya en estas lides— aseguraron la cucaña y la prepararon para la tradicional exhibición de destreza y fuerza en su escalada. Mientras tanto, alrededor continuaba la celebración con el reparto de sangría entre los centenares de asistentes, muchos de ellos observando con una mezcla de orgullo y melancolía cómo aquellos niños de ayer ocupaban ahora el centro de la fiesta como protagonistas.
Este año, la quinta de Robleda ha estado formada únicamente por cuatro jóvenes: Pablo Gutiérrez, Álvaro, Inés y Pablo, una cifra modesta que no ha restado intensidad a una tradición que sigue latiendo con vigor en la memoria colectiva del pueblo.
Tras este acto cargado de simbolismo, la jornada continuó con una verbena amenizada por una discoteca móvil que mantuvo a los más jóvenes entregados a la fiesta hasta bien entrada la madrugada.
El programa festivo prosigue durante el sábado y el domingo con los esperados eventos taurinos, siendo el tradicional encierro a caballo del sábado por la mañana uno de los platos fuertes y más arraigados de unas fiestas que, un año más, vuelven a confirmar que en Robleda la tradición no solo se conserva: se celebra.
Se puede consultar el programa completo aquí