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La Casa de la Cultura acoge la exposición del Taller de Restauración con 60 piezas
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Ciudad Rodrigo | Cultura

La Casa de la Cultura acoge la exposición del Taller de Restauración con 60 piezas

Sofía García
Publicado 25/06/2026 23:08

La Casa de la Cultura de Ciudad Rodrigo acoge hasta el 6 de julio una exposición que reúne 60 piezas recuperadas por los 82 alumnos del taller de restauración. La muestra ofrece una cuidada selección de los más de 200 objetos en los que se ha trabajado durante todo el curso.

La Casa de la Cultura de Ciudad Rodrigo acoge hasta el próximo 6 de julio la exposición de fin de curso del taller de restauración, una muestra que reúne 60 piezas recuperadas por los 82 alumnos que han participado en esta actividad durante el último año. La exposición pone el broche final a meses de trabajo, esfuerzo y aprendizaje en los que los participantes han conseguido devolver la vida a numerosos objetos y muebles que, en muchos casos, estaban destinados al olvido.

Durante la inauguración, Rufi Encinas Martín fue la encargada de presentar el acto y de agradecer la implicación de alumnos, monitora y colaboradores. El evento contó también con la presencia de la delegada de Cultura, Belén Barco, y de los concejales Rodrigo Toribio y José Manuel Jerez, quienes quisieron acompañar a los participantes en la apertura de la muestra. Encinas destacó la satisfacción de ver la Casa de la Cultura llena de "objetos bonitos" y puso en valor la transformación experimentada por muchas de las piezas expuestas, algunas de ellas recogidas directamente de la calle o rescatadas de trasteros y viviendas familiares.

La muestra recoge 60 piezas de una selección de los más de 200 enseres sobre los que se ha trabajado durante el curso. Según explicó la monitora, Loli Medina, el espacio disponible ha obligado a realizar una selección para que cada obra pueda lucir de forma adecuada. Medina también quiso agradecer el esfuerzo realizado por los alumnos, especialmente durante las últimas semanas, marcadas por las altas temperaturas y un intenso ritmo de trabajo para llegar a tiempo a la inauguración.

Los propios participantes reconocieron que el taller "se hace corto", ya que las dos horas semanales de clase resultan insuficientes para completar algunos proyectos. Esta situación llevó a muchos de ellos a organizar jornadas intensivas de trabajo en la recta final del curso, en las que la colaboración entre compañeros se convirtió en una de las señas de identidad de la experiencia. Alumnos de distintos grupos y horarios trabajaron conjuntamente para ayudarse mutuamente a terminar sus piezas.

Uno de los aspectos más llamativos del taller ha sido el origen de muchos de los objetos restaurados. Los participantes han recuperado muebles heredados de familiares, piezas olvidadas en trasteros e incluso objetos encontrados junto a contenedores. De hecho, explicaron que llegaron a crear una red informal de avisos a través de WhatsApp para alertarse cuando alguien localizaba algún mueble con potencial para ser restaurado.

El proceso no ha estado exento de dificultades. Los alumnos reconocieron que la restauración exige paciencia y capacidad para superar momentos de frustración cuando los resultados no son los esperados. Sin embargo, la satisfacción de contemplar las piezas terminadas y expuestas al público ha compensado el esfuerzo realizado. Muchos coinciden en que el mayor premio es comprobar cómo objetos aparentemente inservibles recuperan su utilidad y belleza, obteniendo una segunda vida.

Los participantes también aprovecharon la inauguración para expresar un deseo compartido: que la exposición pudiera permanecer abierta durante más tiempo. Los alumnos señalaron que detrás de cada una de las piezas hay muchas horas de trabajo, aprendizaje y dedicación, por lo que consideran que dos semanas resultan escasas para mostrar una exposición tan singular y poco habitual. En este sentido, la delegada de Cultura, Belén Barco, reconoció que también le gustaría ampliar la duración de la muestra, aunque recordó que la sala cuenta con una elevada demanda de uso por parte de colectivos y asociaciones. Una circunstancia que, según destacó, también supone un motivo de orgullo para la ciudad, ya que demuestra la intensa actividad cultural que alberga este espacio a lo largo del año.

Con la apertura de esta exposición concluye una nueva edición del taller de restauración, que ahora hará una pausa durante los meses de verano antes de retomar su actividad el próximo otoño.