Como en años anteriores, se celebró un convite para todos los vecinos, incluyendo también la aledaña zona de la calle Colegios y Gigantes
Fieles a una tradición que gana arraigo con cada año, los vecinos de la calle San Juan volvieron a reunirse en la víspera festiva para compartir una de esas citas que ya forman parte del pulso íntimo del corazón de la ciudad: su ya conocida “tarde mágica”.
El convite, abierto a residentes y comerciantes, volvió a congregar también a vecinos de las calles aledañas Colegios y Gigantes, ensanchando así el espíritu de convivencia que define esta celebración. Ataviados de blanco, en una imagen de singular armonía y simbolismo, los asistentes compartieron mesa, conversación y el sosiego de una tarde marcada por la fraternidad.
La jornada comenzó con la bendición impartida por el sacerdote Fernando Díes, quien dirigió unas palabras a los presentes y bendijo tanto a los asistentes como los alimentos que después serían compartidos en comunidad, en un gesto cargado de tradición y significado.
Como viene siendo habitual, la celebración trascendió el espacio doméstico y se prolongó por los establecimientos hosteleros de la zona, donde el ambiente festivo continuó avanzando entrada la noche.
La programación cultural sumó además un componente de evocación histórica y mística con una representación teatral inspirada en las creencias, símbolos y ritos de la cultura vetona, aportando a la velada una atmósfera ancestral que enlazó pasado y presente.
La música puso el broche sonoro a la jornada con la actuación en directo de Sergio Cardoso junto a alumnos del taller intergeneracional, en el entorno de la cercana Puerta de Santiago, donde vecinos y visitantes encontraron un espacio para prolongar la celebración bajo la cálida noche de junio.