Una iniciativa promovida por la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España que se desarrolla de forma simultánea en numerosos municipios de la red.
La Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo volvió a convertirse en escenario de excepción en la noche del sábado con motivo de la celebración de la Noche Romántica, una iniciativa impulsada de forma simultánea por la Los Pueblos Más Bonitos de España en numerosos municipios de su red y que, en el caso mirobrigense, se integra además en la programación estival de la ciudad.
Fue el grupo local En3Jazz el encargado de poner banda sonora a la velada desde el corazón mismo del ágora mirobrigense, con la imponente silueta de la Casa del Primer Marqués de Cerralbo como telón de fondo, un marco de piedra y memoria que añadió solemnidad a una noche concebida para esta celebración .
Sobre el empedrado de la Plaza, un gran corazón dibujado con velas evocaba un símbolo tan frágil como persistente. El mismo suelo que meses atrás había soportado el estruendo y la carrera de toros y mozos durante los festejos taurinos se entregaba ahora a un ritual bien distinto: el de la intimidad, la música y la palabra compartida.
La voz aterciopelada de Nathalie García, sostenida por el piano de Mario de la Cruz, fue desplegando un repertorio de canciones dedicadas al amor que amplificó la atmósfera de la noche y envolvió al numeroso público congregado bajo los soportales.
Sin embargo, no todo acompañó con la misma armonía. Varias terrazas de establecimientos hosteleros de la Plaza permanecieron cerradas, privando a muchos asistentes de un espacio natural para disfrutar con sosiego de una propuesta que parecía concebida precisamente para la conversación pausada y el brindis en pareja.
A ello se sumó la circunstancia de que el tráfico no fuera interrumpido durante la actuación, una decisión que restó recogimiento al concierto y quebró en varios momentos la concentración tanto de los músicos como del público. No fueron pocos los vehículos que atravesaron la Plaza, algunos incluso desoyendo las restricciones de giro, introduciendo una disonancia mecánica en una noche que pedía otra cadencia.
Quienes acudieron sin mesa ni asiento apenas encontraron acomodo, lo que limitó la permanencia de algunos espectadores, obligados a escuchar de pie o a continuar su camino tras unos minutos de música.
Pese a estos inconvenientes, la jornada dejó también espacio para la participación simbólica. Durante el día permaneció abierto, bajo los soportales del Ayuntamiento, el llamado “Rincón de los Deseos”, un espacio donde vecinos y visitantes pudieron depositar de forma anónima mensajes, anhelos y confidencias escritas. Todas esas notas serán arrojadas a la tradicional hoguera de San Juan, que arderá junto a la Puerta de Santiago en la noche del 23 al 24 de junio, en ese viejo gesto de confiar al fuego aquello que el corazón aún no se atreve a olvidar.