El temporal provocó importantes daños materiales en cubiertas de viviendas, naves y calles debido a la acumulación de agua y el viento racheado. Los servicios municipales y los vecinos trabajan hoy en la limpieza y valoración de los desperfectos.
El municipio de Villarino de los Aires recupera este jueves la normalidad tras el virulento temporal registrado durante la tarde de ayer. La intensa precipitación, acompañada de rachas de viento y aparato eléctrico, anega varias calles y provoca daños materiales en cubiertas y tejados de la localidad.
Los vecinos de la localidad de Villarino de los Aires vivieron ayer una jornada de gran inquietud debido a una repentina y violenta tormenta. El temporal descargó con fuerza una combinación de lluvia torrencial y granizo que sorprendió a los habitantes de la localidad arribeña a última hora de la tarde.
Según los datos oficiales facilitados por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la estación de medición registró un volumen de 22 litros por metro cuadrado en poco más de media hora. La tromba de agua comenzó a partir de las 18:30 horas y vino acompañada de un fuerte aparato eléctrico.
El viento racheado y la acumulación de hielo complicaron la situación en el casco urbano. La fuerza del agua arrastró elementos del mobiliario urbano y convirtió rápidamente las principales pendientes del municipio en auténticos ríos de lodo y piedras.
Las consecuencias más visibles de la tormenta se localizan en las cubiertas de varias viviendas y edificios. El fuerte viento, sumado al impacto del granizo, provocó el desprendimiento de chapas en cubiertas de edificios, lo que ha generado filtraciones de agua en algunos inmuebles.
En las calles, la acumulación de agua superó la capacidad de absorción del alcantarillado municipal. Las vías con mayor inclinación se convirtieron en ríos, lo que dificultó el tránsito de vehículos y peatones por unos minutos.
La tormenta mantuvo una gran intensidad durante unos cuarenta minutos, tiempo suficiente para colapsar temporalmente las zonas bajas del pueblo. Afortunadamente, a pesar de la espectacularidad del aparato eléctrico y la fuerza del viento, no se han registrado daños personales.