Familias, profesores y compañeros acompañaron a los pequeños en un emotivo acto que puso fin a su etapa en Educación Infantil antes de su llegada a Primaria.
El Colegio Misioneras de la Providencia-Santa Teresa volvió a vestirse de gala este miércoles para celebrar una nueva graduación. En esta ocasión, los protagonistas fueron los alumnos de 3º de Educación Infantil, que dijeron adiós a una etapa muy especial antes de dar el salto a Primaria.
Acompañados por el resto de compañeros de Infantil, familiares y amigos, los pequeños vivieron una emotiva ceremonia en la que no faltaron las sonrisas, los aplausos y algún que otro momento de emoción. Con la ilusión propia de quienes comienzan una nueva aventura, los alumnos recordaron que el próximo año, ya no serán unos niños, sino unos jovencitos, y que pasarán al "pasillo de los mayores", tal y como ellos mismos destacaron durante el acto.
La graduación estuvo acompañada por su tutora, Noelia; la profesora en prácticas, María; y la pedagoga terapéutica Maribi, quienes han formado parte de su día a día durante estos años.
Durante la celebración se hizo un recorrido por los momentos más significativos vividos en el colegio. A través de un vídeo con fotografías y recuerdos, se rememoraron los primeros días de los alumnos en las aulas, cuando llegaron con mochilas que, según recordó la tutora, "parecían más grandes que ellos". También se recordaron los proyectos, actividades, excursiones y aprendizajes que han marcado esta etapa educativa.
Posteriormente tuvo lugar el acto más solemne de la jornada con la entrega de una bolsa de recuerdos que incluía la orla de la promoción. Uno a uno, los alumnos fueron subiendo al escenario para recoger este obsequio que simboliza el final de su paso por Infantil.
La profesora de Religión también quiso dedicar unas palabras a los estudiantes, destacando el trabajo realizado durante el curso y los valores aprendidos en el aula. Como recuerdo de esta etapa, entregó a cada alumno un collar simbólico en reconocimiento al esfuerzo, la ilusión y el crecimiento personal demostrados durante estos años.
Los padres tampoco quisieron dejar pasar la ocasión para agradecer la dedicación de las docentes. Aunque la jornada estaba dedicada a los alumnos, las familias quisieron reconocer el trabajo, la paciencia y el cariño que las profesoras han mostrado día tras día, haciéndoles entrega de varios detalles como muestra de agradecimiento.
La ceremonia concluyó entre abrazos, lágrimas de emoción, fotografías y numerosas muestras de cariño. Un final cargado de recuerdos que quedarán para siempre en la memoria de los alumnos, sus familias y toda la comunidad educativa, que ya mira con ilusión hacia la próxima etapa que estos pequeños comenzarán el próximo curso.