La jornada ha incluido una exposición estática en el casco urbano y una ruta turística diseñada para dinamizar la comarca.
Alba de Tormes se ha convetido este domingo en el epicentro del motor histórico con una concentración que atrae a coleccionistas de toda la península ibérica. Los visitantes han podido contemplar de cerca modelos exclusivos que abarcan más de medio siglo de evolución del automóvil, en una jornada que ha combinado la pasión por las cuatro ruedas con la dinamización turística de la comarca.
Desde primeras horas de la mañana, los 57 vehículos inscritos han ocupado las calles del casco urbano de Alba de Tormes, despertando una gran expectación entre vecinos y turistas. La cita destaca por la procedencia de los participantes, llegados desde Salamanca, Madrid, Santander, Segovia y Portugal.
La jornada dominical no se ha limitado a la contemplación de estas joyas mecánicas en el núcleo urbano, ya que ha tenido lugar también un recorrido completo por varios pueblos de la comarca permitiendo vertebrar el territorio y mostrar la riqueza paisajística de la zona a los aficionados al motor clásico.
La exposición ha reunido piezas de un valor histórico excepcional que permiten realizar un viaje en el tiempo a través de la historia de la automoción. El gran protagonista de la jornada por su antigüedad es un Citroën B10 de 1923, que comparte espacio con un Ford A de 1928 y un Essex de 1933.
La lista de participantes, que abarca modelos emblemáticos de la memoria colectiva, incluye los siguientes vehículos destacados: