El acto contó con emotivos discursos del director y los estudiantes, la entrega de orlas y un pincho en la cafetería
El IES Tierras de Abadengo de Lumbrales ha vestido sus mejores galas este viernes para acoger la ceremonia de graduación de su 27ª promoción de Bachillerato. Un total de siete estudiantes, tres chicas y cuatro chicos, han cerrado una importante etapa educativa en un emotivo acto que ha reunido a alumnos, familias, profesores y personal del centro en el salón de actos del instituto.
La jornada ha estado marcada por la cercanía y la emotividad propias de una comunidad educativa que comparte el día a día en la comarca del Abadengo. Los jóvenes graduados han recibido el reconocimiento de toda la comunidad educativa en una cita que sirve de antesala para los retos académicos y personales que afrontarán a partir de ahora.
El acto ha comenzado con la intervención del director del centro, Bernardo García Trigo, quien ha puesto en valor el mérito de los jóvenes al completar sus estudios en su propio entorno. "Vivimos en tiempos de preeminencia urbana, y las zonas rurales no atraen, y todos, o casi todos, quieren ir a la ciudad, y las zonas rurales se despueblan", ha reflexionado el director, destacando que lo verdaderamente importante es que los alumnos "habéis podido llegar aquí, y lo habéis hecho en este centro, no os habéis tenido que desplazar".
Durante su discurso, García Trigo ha reivindicado "la vieja finalidad del bachillerato que yo conocí, formar y preparar para la vida, no solo para el trabajo". Además, ha querido dejar un consejo fundamental a los recién graduados de cara a su futuro, apelando a la responsabilidad frente a la "flojedad moral de nuestra sociedad".
Citando a Kafka, el director ha recordado que "la responsabilidad da a la persona una solidez y una fortaleza envidiables", animándoles a afrontar el mundo cambiante con entereza. "No lo olvidéis, este instituto es vuestra casa, seguirá siendo vuestra casa", ha concluido, recordando además que el próximo año el centro celebrará su 30º aniversario.
A continuación, han tomado la palabra varios de los graduados en representación de sus compañeros. En un discurso cargado de recuerdos, anécdotas y agradecimientos, han repasado su trayectoria en el instituto de Lumbrales. "A lo largo de estos años, hemos aprendido mucho más que matemáticas, historia o literatura, hemos aprendido a levantarnos después de un suspenso, a trabajar en equipo", han señalado los jóvenes.
Los estudiantes han querido dedicar unas palabras especiales a sus familias y, muy especialmente, al cuerpo docente, recordando con cariño a profesores como Raquel, Emilio, Tamara, Edu, Margarita o Beatriz, entre otros muchos que les han guiado en este camino. "Gracias por vuestra paciencia, por vuestro esfuerzo y por creer en nosotros, incluso cuando nosotros mismos no lo hacíamos", han expresado emocionados, añadiendo que "hoy celebramos todo lo que hemos conseguido, mañana empezaremos a construir todo lo que está por venir".
Tras los discursos, la ceremonia ha continuado con la proyección de un vídeo que ha repasado, mediante fotografías, la evolución de los alumnos desde su etapa infantil hasta la actualidad. Posteriormente, se ha procedido al momento más esperado y solemne: la colocación de las bandas o becas y la entrega de las orlas, junto con un pin conmemorativo del IES.
Como muestra de compañerismo y relevo generacional, los alumnos de 1º de Bachillerato les han hecho entrega de un obsequio realizado por ellos mismos en recuerdo de este día, consistente en un simpático birrete en miniatura.
El acto ha finalizado con la tradicional sesión de fotos con los familiares para inmortalizar el momento, seguida de un pincho en la cafetería del instituto, donde todos los asistentes han podido brindar por el prometedor futuro de los siete graduados.