, 07 de junio de 2026
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Las mujeres de San Felices de los Gallegos dan la bienvenida al Corpus con una pequeña obra de arte
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FESTIVIDAD DEL CORPUS

Las mujeres de San Felices de los Gallegos dan la bienvenida al Corpus con una pequeña obra de arte

Publicado 07/06/2026 11:24

Esta obra de arte efímero rinde un emotivo homenaje al Papa León XIV en su visita a España, entrelazando el escudo pontificio con la bandera nacional y diversos motivos religiosos

El silencio secular de la iglesia de Nuestra Señora de los Álamos, en San Felices de los Gallegos, se ha vestido este domingo de Corpus Christi con el aroma de la devoción y el color de la sal. Las manos laboriosas y pacientes de las mujeres de esta villa medieval han vuelto a obrar el milagro del arte efímero, transformando el suelo del templo en un tapiz de fe y tradición que guía los pasos de la solemnidad religiosa.

La alfombra de sal teñida de colores, que se extiende majestuosa a lo largo de la nave central, es el fruto de horas de entrega silenciosa. En esta ocasión, la obra adquiere un significado especial al albergar en su corazón un gran círculo donde se entrelazan los colores de la bandera de España y el escudo del Papa, un emotivo homenaje que busca plasmar la histórica visita de León XIV a tierras españolas durante estos días.

Al adentrarse en el templo, el pasillo que conduce hacia el altar se convierte en un sendero de simbolismo místico custodiado por bancos de madera llenos de historias. La sal dibuja con precisión un gran cirio encendido, cuya llama parece temblar de emoción, rodeado por una delicada orla de flores. En la base de este cirio místico late un corazón rojo calado por una cruz, símbolo del amor divino que sostiene la fe de esta Parroquia.

El cuerpo del cirio encierra el misterio del tiempo y la divinidad, mostrando con nitidez las sagradas escrituras de las letras Alfa, en la parte superior, y Omega, en el extremo inferior, abrazando en el centro el monograma JHS, un recordatorio del principio y el fin, esculpido con la delicadeza de la sal coloreada que las mujeres han esparcido con mimo milimétrico.

Finalmente, coronando este camino de emociones y ya fuera de los límites del cirio, la mirada se eleva hacia un cáliz con la sagrada forma, enmarcado por un tapiz floral. En el centro de la hostia consagrada vuelve a brillar la inscripción JHS, completando una catequesis visual que une la tierra y el cielo en esta jornada donde San Felices de los Gallegos vuelve a demostrar que la fe también se escribe con el arte de sus gentes.