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Nacho Fuentes, tras ser ordenado diácono permanente: "Al día siguiente me desperté y lloré por el inmenso regalo que me ha dado la vida"
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ENTREVISTA

Nacho Fuentes, tras ser ordenado diácono permanente: "Al día siguiente me desperté y lloré por el inmenso regalo que me ha dado la vida"

Publicado 04/06/2026 19:37

Juan Ignacio Fuentes fue ordenado como nuevo diácono permanente de Salamanca el pasado domingo en la parroquia de San Juan de Mata. El nuevo servidor de la Iglesia diocesana repasa su proceso de vocación, el apoyo de su familia y los retos formativos y laborales superados hasta llegar al altar.

La ordenación de Juan Ignacio Fuentes, conocido estrechamente como Nacho, como nuevo diácono permanente de la Diócesis de Salamanca representa la culminación de un largo itinerario de preparación teológica y pastoral. La ceremonia celebrada el pasado domingo en la parroquia de San Juan de Mata (Padres Trinitarios) estuvo presidida por el obispo de Salamanca, monseñor José Luis Retana, y reunió a familiares y miembros de la comunidad parroquial.

Tres días después de este acontecimiento, el nuevo diácono comparte sus vivencias con SALAMANCArtv AL DÍA y reflexiona sobre el significado de un compromiso que transforma su vida por completo. Sus palabras revelan una profunda gratitud y una disposición absoluta al servicio de la diócesis.

El camino no ha estado exento de dificultades personales y laborales, que Nacho ha afrontado desde una perspectiva de fe. Su testimonio ofrece una mirada sincera sobre la vocación, el valor del matrimonio y la entrega desinteresada a los demás.

¿Cómo vivió Nacho Fuentes el día de su ordenación diaconal?

Los primeros días tras la ceremonia han estado marcados por una profunda emoción difícil de asimilar. El nuevo diácono reconoce que la intensidad del rito le impidió ser plenamente consciente de lo que estaba ocurriendo en el templo. "Se me hizo corto, no pude disfrutar porque estaba más pendiente de contestar, de estar atento a que todo saliera bien y de atender a la gente", confiesa Nacho Fuentes al recordar la jornada del domingo.

Nacho Fuentes, tras ser ordenado diácono permanente: "Al día siguiente me desperté y lloré por el inmenso regalo que me ha dado la vida" | Imagen 1

Sin embargo, la verdadera dimensión de este paso espiritual afloró en la soledad del día siguiente. "Ahora que no me escucha nadie puedo decir que lloré... Me desperté y lloré, porque realmente todavía no he tomado conciencia del inmenso regalo que se me ha entregado", revela emocionado. Para el nuevo servidor de la Iglesia, la consagración todavía se siente como algo asombroso. "Es como que no me creo que sea consagrado", admite con humildad.

¿Cómo fue su proceso de discernimiento?

En este largo camino de búsqueda interior, la figura del padre trinitario Lorenzo Aldasoro desempeñó un papel fundamental. Su presencia ayudó a Nacho Fuentes a comprender la llamada divina y a descubrir la belleza del ministerio. "Lorenzo Aldasoro fue clave en todo este proceso y me ayudó a entender la llamada y la belleza. Fue un faro y un referente muy importante", explica el diácono con gratitud.

La intervención de su mentor fue el detonante necesario para que su vocación terminara de madurar. "Tuve la suerte de que Dios me puso en camino a Lorenzo, que fue quien encendió la mecha en el proceso de discernimiento", relata. Nacho utiliza una metáfora muy expresiva para describir aquel momento crucial de su vida. "Había dinamita, fuego y pólvora, pero faltaba quien encendiera la mecha", confiesa al recordar la influencia de Lorenzo.

¿Cómo se gestó su vocación desde la niñez?

La llamada al diaconado no ha sido un acontecimiento repentino, sino el fruto de un proceso de interiorización que comenzó en su infancia. El contacto directo con la naturaleza fue el escenario donde se sembró la semilla. "Todo esto ha sido un proceso y creo que me tengo que remontar a la niñez. Yo era muy de salir al campo solo, a la montaña, de pasar días enteros y pasar la noche en el parque de Monfragüe", recuerda Nacho.

Esas experiencias solitarias educaron su sensibilidad espiritual y su capacidad de asombro ante la creación. "Desde pequeño, esa mirada, esa escucha contemplativa, el silencio, la soledad y la gratitud ante la maravilla de la creación me hicieron ver la belleza, el amor y el orden", detalla. A lo largo de los años, la fe se convirtió en su refugio ante las dificultades de la vida. "Vamos sufriendo pequeñas muertes en el entorno, vamos teniendo heridas, y yo siempre he encontrado la respuesta, la luz y la sanación en Dios", asegura.

Nacho Fuentes, tras ser ordenado diácono permanente: "Al día siguiente me desperté y lloré por el inmenso regalo que me ha dado la vida" | Imagen 2

¿Qué obstáculos tuvo que superar?

Los primeros intentos de formalizar su vocación se remontan a los años 2013 y 2014. En aquel momento, Nacho intentó plantear su inquietud al anterior obispo de la diócesis, don Carlos López. "Intenté hablar con don Carlos, pero él no era partidario de ordenar diáconos permanentes", explica sobre aquel primer freno que le obligó a esperar pacientemente durante años.

La situación cambió en las Navidades de 2021 con el nombramiento de don José Luis Retana. "En ese momento tuve el pálpito, digo, ¡vaya, este va a ser mi obispo!", relata sobre su intuición providencial. Tras solicitar una entrevista, el prelado le dedicó una hora para escuchar sus inquietudes. A partir de ahí, inició tres años de estudios teológicos en la Escuela de Teología en Internet de los Dominicos (San Esteban). Este itinerario formativo culminó con la recepción de los ministerios de lector y acólito el 12 de diciembre y su admisión oficial como candidato el pasado 5 de mayo.

¿Cómo afectó el desempleo a su preparación pastoral?

Durante su etapa de formación, Nacho tuvo que afrontar un duro revés laboral. Su proyecto empresarial se truncó al no recibir los fondos europeos previstos tras la pandemia, lo que le llevó al desempleo. "Mi trabajo dependía de esos fondos, pero el proyecto quedó en nada y me fui al paro", explica sobre una situación que, lejos de desanimarle, transformó en una oportunidad.

El desempleo le permitió disponer de más tiempo para el estudio y el servicio comunitario. "Cuando sigues al Señor, los miedos desaparecen. Bueno, estoy en el paro, pues me dedico a estudiar y a formarme", afirma con convicción. Su confianza en la providencia divina le ayudó a superar cualquier incertidumbre económica o personal. "¿Quién puede ir contra mí si está el Señor conmigo? Nadie", sentencia el nuevo diácono.

¿Por qué es la familia el pilar de este ministerio?

Al tratarse de un hombre casado, la vocación al diaconado permanente se vive en el seno del sacramento del matrimonio. Por ello, el camino debe recorrerse de manera conjunta con la esposa. "La llamada se recibe dentro de la familia. Una vez superada la sorpresa inicial por parte de Mari Carmen, que es una mujer de fe y de valores, ella me ha acompañado y apoyado", destaca Nacho.

La normativa de la Iglesia exige la autorización expresa y por escrito de la cónyuge para proceder a la ordenación. "He tenido mucha suerte con mi esposa, pero no de ahora, sino desde que somos novios", añade agradecido.

Sus hijos, Raúl e Iván, también han acogido esta nueva etapa con orgullo y alegría. El mayor, que fue monaguillo y formó parte activa de la vida parroquial y comunitaria en los Trinitarios, y el menor, desde su carácter más reservado, asumen que este paso es un regalo familiar.

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¿Cuáles son sus funciones y compromisos pastorales actuales?

El compromiso de Nacho Fuentes con la Iglesia salmantina viene de lejos y abarca múltiples ámbitos de servicio. Sus principales tareas pastorales se estructuran de la siguiente manera:

  • Pastoral de la Salud: Visita a personas mayores que viven solas en el barrio de San Bernardo para llevarles la Sagrada Comunión.
  • Catequesis parroquial: Formación de primera comunión en la parroquia de San Juan de Mata junto a su esposa.
  • Celebraciones de la Palabra: Moderador en ausencia de presbítero en localidades de las sierras de Béjar y de Francia.
  • Pastoral del Tanatorio: Celebraciones litúrgicas en el sanatorio de San Carlos de Borromeo y en el tanatorio desde el pasado mes de enero.

¿Qué metas se plantea el nuevo diácono para el futuro?

De cara al futuro, Nacho no se marca objetivos personales, sino que se entrega por completo a la promesa de obediencia realizada ante el obispo diocesano. "Decía don José Luis en la homilía que cuando el Señor te llama y tú le das el sí, de alguna forma quedas expropiado. Yo me dejo llevar por el Espíritu Santo a lo que venga", reflexiona.

"No tengo ningún objetivo más que hacer las cosas con amor, pasión, ganas y gusto, y lo que venga, recibirlo y obedecer", añade. Su experiencia acompañando a las familias en los funerales ha consolidado su visión sobre el sentido de la existencia. "Con nada vinimos y con nada nos iremos, lo único que nos llevamos es el amor que hemos entregado", concluye.

Para Nacho, la entrega generosa a los demás es la verdadera fuente de la felicidad cristiana. "Que nos hayamos entregado a los demás es lo que nos hace felices, es donde encontramos la plenitud y lo que nos ayudará a llegar al reino de Dios", finaliza.

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