La parroquia de San Andrés ha celebrado las primeras comuniones de nueve niños de la comunidad, repartidas en dos jornadas festivas para facilitar la asistencia. Las ceremonias tuvieron lugar el pasado sábado 23 de mayo y este sábado 30 de mayo en un ambiente de profunda alegría familiar.
Los bancos del templo acogen a decenas de familiares y vecinos en unas ceremonias marcadas por la alegría y la devoción. Las celebraciones litúrgicas se reparten entre el pasado fin de semana y este sábado para cumplir con el calendario parroquial.
La parroquia de San Andrés vive unas jornadas de profunda alegría y reencuentro familiar con motivo de las tradicionales primeras comuniones. Este acontecimiento anual reúne a la comunidad en torno a los más jóvenes, quienes completan así una etapa fundamental en su formación cristiana.
Las ceremonias se han organizado en dos turnos sucesivos para facilitar la asistencia de todos los allegados y garantizar el correcto desarrollo de la liturgia. El párroco ha destacado el esfuerzo de los catequistas y la implicación de los padres durante todo el proceso de preparación.
El ambiente festivo se traslada desde el interior del templo a las calles aledañas, donde los vecinos comparten la satisfacción de ver crecer a una nueva generación de comulgantes. Estas fechas representan uno de los momentos más significativos del calendario pastoral de la zona.
La comunidad parroquial celebra la incorporación de estos nueve niños a la mesa del altar. La distribución de los protagonistas se ha realizado en dos fechas consecutivas para asegurar una celebración íntima y ordenada:
Los tres primeros niños recibieron el sacramento el pasado sábado 23 de mayo:
El resto de los menores ha realizado su primera comunión hoy, sábado 30 de mayo:
Tras recibir el sacramento, las familias continúan la jornada con diversos actos de celebración de carácter privado. Los restaurantes y espacios de ocio de la comarca registran una alta ocupación durante estos fines de semana de mayo, tradicionales para este tipo de eventos.
Los asistentes coinciden en señalar el carácter entrañable y gozoso de estos días, que sirven para estrechar lazos y festejar el crecimiento de los menores en un entorno de fe y compañerismo.