Manifestación en el Puente Internacional de Monfortinho
El pasado 20 de mayo tuvo lugar en el antiguo paso fronterizo de Monfortinho (Portugal) una manifestación de ciudadanos y representantes públicos españoles y portugueses de esta región de la Raya hispano-lusa.
Bajo el lema “Cooperar para frenar la despoblación/ Cooperar para travar o despovoamento”, la entidad convocante, Alianza Territorial Europea (ATE) unió el norte de Extremadura con la región de la Beira Baixa portuguesa junto al Puente Internacional de Monfortinho, para dar visibilidad a una reclamación que se puede calificar de “histórica”, pues son más de tres décadas las que esta zona viene reclamando la transformación en autovía de la carretera IC31 (Itinerário Complementar), un tipo de vía portuguesa inferior al concepto de IP (Itinerário Principal) que es, a su vez, inferior al concepto de autovía. Al mismo tiempo, desde el lado español se pide la autovía en el tramo final desde Moraleja a la frontera.
Si bien esta forma de adentrarse en Portugal o en España, por la Beira Baixa o por el norte de Cáceres, respectivamente, puede ser fabulosa en cuanto a la apreciación del paisaje y de los pueblos que se atraviesan, es penosa desde el punto de vista de la eficiencia, con negativas consecuencias para el transporte profesional y para los particulares.
Según la organización, en el acto de protesta participaron alrededor de 40 entidades, entre ayuntamientos y asociaciones, en una movilización que tenía como objetivo defender la cohesión territorial, la competitividad y el desarrollo económico y turístico de esta comarca de frontera.
Durante sus intervenciones, los representantes políticos detallaron el impacto socioeconómico positivo que produciría esta obra. Entre los participantes se pudo escuchar a Elza Gonçalves, presidenta de la Cámara Municipal de Idanha-a-Nova, José Miguel Oliveira, presidente de la Cámara Municipal de Penamacor, Leopoldo Rodrigues, presidente de la Cámara Municipal de Castelo Branco, Julio César Herrero, alcalde de Moraleja, o Francisco Martín, portavoz de la ATE.
Y, entre otras ventajas, señalaron la influencia que tendría este tramo de autovía para disminuir las características de periferia y atribuir condiciones de centralidad a esta zona de la Raya, para transitar entre Madrid y Lisboa completamente en autovía, así como para producir un nuevo dinamismo económico si los pueblos pudiesen contar con una vía rápida y segura.
Mermada la competitividad y el atractivo para fijar población, el conjunto de alcaldes, empresarios y ciudadanos que se juntaron el miércoles 20 de mayo en Monfortinho exigió a los gobiernos de Lisboa y Madrid el inicio, ya este año 2026, de las obras para convertir en una autovía continuada la EX – A1 (Moraleja- frontera) y la IC31 (Monfortinho-hasta su unión con la A23 al norte de Castelo Branco).
Fuentes de la ATE afirman que “contar con esta infraestructura es crucial para asegurar la unión directa entre las dos capitales ibéricas y debe estar terminada antes de 2029”.
Actualmente, entre Moraleja y el acceso más próximo a la A23 portuguesa hay cerca de 80 km, para cuyo recorrido se emplea aproximadamente 1 hora y media.
El acto concluyó con un mensaje de unión ibérica, revelando que la transformación en autovía de este corredor transfronterizo es una causa común para los habitantes de la Raya, independientemente del color de sus representantes políticos.
Dada la centralidad de Extremadura y del sur de Castilla y León para unir personas y mercancías procedentes del centro de España y del centro de Portugal, la falta de una buena autovía incide negativamente en proyectos empresariales y en la vida cotidiana de los habitantes en su acceso a servicios públicos, que normalmente están fuera de sus poblaciones.
La escasez de autovías en la Raya obliga a elegir otras opciones, a sumar quilómetros y tiempo, a perjudicar a unos territorios interiores que ya sufren todos los efectos de la desertificación demográfica y de la pérdida de servicios. Desde este antiguo paso de frontera de Monfortinho, la autovía más próxima para acceder a España se encuentra varias decenas de quilómetros al norte (en Fuentes de Oñoro, Salamanca), y el segundo paso más próximo, también en Extremadura, es Badajoz (aún más distante), pues el de Valencia de Alcántara también conecta dos carreteras comarcales.
Una vez más, autoridades y ciudadanos se unen para protestar y exigir, como ya lo hicieron otras veces, una buena carretera, muchas veces prometida pero nunca concretada.