Los profesionales denuncian agendas desbordadas, contrataciones sin especialidad y reclaman un estatuto propio para frenar la fuga de talento
El primer nivel asistencial atraviesa una situación crítica marcada por la infrafinanciación, el envejecimiento de las plantillas y la fuga de jóvenes facultativos. Los médicos reclaman una reestructuración urgente del mapa sanitario y un marco legal que garantice la supervivencia de los centros de salud y consultorios locales.
La Atención Primaria en la provincia salmantina, sostenida actualmente por 364 médicos de familia, se enfrenta a un cambio de ciclo demográfico sin la planificación adecuada. Las jubilaciones masivas de los últimos años han dejado al descubierto las carencias de un sistema que exige a sus profesionales un esfuerzo extraordinario para mantener la calidad asistencial.
Pablo Baz, vocal de Atención Primaria Rural en el Colegio Oficial de Médicos de Salamanca, analiza las grietas de este nivel asistencial. El facultativo advierte en el Día del Médico de Familia de que la falta actual de profesionales responde a una mala previsión del pasado. "No se pueden jubilar tantos médicos sin haber previsto que los vas a recambiar. Eso no se ha hecho adecuadamente", lamenta.
El problema de base radica en un presupuesto insuficiente para las necesidades reales de la población. Tal como denunció el especialista recientemente, la financiación se sitúa "en torno a un 14 o un 18% en el mejor de los casos", cuando haría falta incrementar esa partida para tecnificar la red de centros .
Esta escasez de recursos se traduce en una presión asistencial insostenible. Aunque existe un acuerdo teórico para limitar las agendas a 35 pacientes diarios, la realidad en las consultas urbanas y semiurbanas es muy distinta. Al no cubrirse las ausencias, los cupos se acumulan y se transforman en "agendas de 60 pacientes" .
Para paliar la falta de médicos, las administraciones están recurriendo a prácticas que alarman al colectivo. Baz denuncia la contratación de graduados en Medicina sin la formación especializada (MIR) para cubrir vacantes, una medida que comenzó en la pandemia y se ha cronificado "con total impunidad" en todo el territorio nacional .
Esta situación contrasta con el alto nivel formativo del sistema español. "En Europa no hay en todos los países formación de MIR de familia de cuatro años. Estamos formando a grandísimos profesionales y lo que no tenemos que dejar es que se nos escape ese talento", advierte el médico salmantino .
Sin embargo, muchos de estos jóvenes especialistas formados en el sistema público deciden marcharse porque no están dispuestos a asumir las duras condiciones laborales actuales, generando una preocupante fuga de cerebros hacia otros países o hacia la sanidad privada.
La cobertura de plazas resulta especialmente compleja en las zonas rurales debido a la dispersión geográfica. Para revertir esta inercia, se están implementando nuevos programas piloto destinados a atraer a los estudiantes desde la universidad.
Estas iniciativas incluyen el pago de la Seguridad Social a los alumnos para que realicen estancias de casi un mes acompañando a médicos rurales. "Si lo conocen, lo acaban amando. Al empezar a invertir esta dinámica formativa, se está cambiando la inercia", explica el vocal del Colegio de Médicos.
A esto se suma la necesidad de actualizar un mapa sanitario obsoleto. La distribución actual de las áreas de salud data de los años ochenta y noventa. Desde entonces, la provincia ha sufrido una despoblación rural, pero también una repoblación impulsada por la inmigración, lo que exige reestructurar y aumentar los efectivos sanitarios para atender esta nueva realidad demográfica.
El desgaste continuado está pasando factura a los profesionales. El colectivo médico presenta tasas de problemas de salud mental, conductas adictivas y suicidios muy superiores a la media poblacional. "Estamos obligados a hacer guardias hasta los 55 años. Son esfuerzos que no tiene otro trabajador, y para poder sostener este sistema tienes que cuidar al profesional", reivindica Baz.
Para solucionar esta crisis, los médicos exigen la creación de un estatuto marco propio, similar al que existe en Francia o Portugal. Esta herramienta legal permitiría flexibilizar las jornadas y adaptar las condiciones a la demografía médica actual.
"No puedes mantener a un profesional con un volumen tan alto de demanda. Si falta uno, asumes lo del compañero de al lado. Un mes, otro y un año, el profesional se quema", concluye, exigiendo un consenso global para salvar la Atención Primaria.