El recorrido transcurrió por la antigua senda que durante décadas comunicó estas tierras con Portugal y que hoy sobrevive convertida en camino de acceso a las explotaciones ganaderas.
Más de un millar de vecinos, mirobrigenses y visitantes de la comarca participaron este domingo en los actos taurinos con los que Carpio de Azaba puso el broche final a las celebraciones en honor a San Isidro Labrador, en una jornada marcada por el ambiente festivo, el sol primaveral y la estrecha vinculación de la localidad con el campo bravo.
Pocas estampas representan mejor el espíritu de San Isidro que la de una dehesa salmantina en plena primavera. Bajo un cielo limpio y con una temperatura amable, los caminos y fincas del entorno de Carpio de Azaba volvieron a convertirse en escenario de tradición y encuentro popular. Hasta allí se desplazaron numerosos vecinos de Ciudad Rodrigo, habitantes de la comarca y naturales del municipio para asistir al encierro a caballo organizado con reses bravas de la ganadería de Manuel Santiago Corvo.
El recorrido transcurrió por la antigua senda que durante décadas comunicó estas tierras con Portugal y que hoy sobrevive convertida en camino de acceso a las explotaciones ganaderas. Por allí avanzó el ganado acompañado por caballistas y aficionados, aunque la carrera arrancó algo partida debido al ímpetu de los bueyes, que tomaron ventaja sobre las vacas bravas en los primeros compases del trayecto.
Poco a poco, los jinetes de cabeza lograron recomponer el grupo y conducir las reses hacia la plaza, si bien el público no pudo contemplar con claridad el conjunto del ganado bravo hasta los últimos metros del recorrido, cuando los animales se abrieron antes de la entrada al recinto. Aun así, el espectáculo mantuvo el interés de los asistentes, cerca de un millar de personas que siguieron el encierro desde distintos puntos del Campo del Azaba.
Ya en la plaza de tientas, y con el recinto completamente cerrado, la programación continuó con una clase práctica de tauromaquia en la que participaron los jóvenes aspirantes a torero Diego Ortega y Hugo Panero. Ambos se enfrentaron a dos erales de buen juego de la ganadería de Santiago Corvo, dejando momentos de notable disposición y afición ante un público entregado.
La tarde prosiguió con una animada capea popular protagonizada por las mismas vaquillas que apenas una hora antes habían recorrido los campos de la Socampana mirobrigense. Los más jóvenes, junto a numerosos aficionados llegados de localidades vecinas, disfrutaron de una cita festiva que estuvo acompañada por la música de la Charanga "Manliao", encargada de poner ritmo y ambiente a la romería.
Con esta jornada concluyen las fiestas patronales de San Isidro Labrador en Carpio de Azaba, un intenso fin de semana en el que la devoción religiosa, la convivencia vecinal, la música y la gastronomía han vuelto a reunir a generaciones enteras en torno a una celebración profundamente arraigada en la identidad rural de la comarca.