La nave municipal se convirtió en refugio frente a la lluvia y el viento en una jornada marcada por la convivencia vecinal
Las fiestas en honor a San Miguel Arcángel, que durante este fin de semana llenan de ambiente y tradición las calles de La Atalaya, vivieron este sábado uno de sus momentos más concurridos y entrañables con la celebración de una gran paella popular en la nave municipal.
Cerca de cuatrocientas personas —entre vecinos, familias y grupos de amigos— compartieron mesa y conversación en una cita que volvió a poner de manifiesto el fuerte vínculo comunitario del poblado. Mientras fuera la lluvia y el viento marcaban el ritmo de una jornada desapacible, el recinto municipal ofrecía cobijo y calor humano en medio del bullicio festivo.
Acompañaron a los asistentes el alcalde de la localidad Jesús Pérez Elvira, el diputado comarcal Marcos Iglesias y el presidente de la Mancomunidad Riberas del Águeda, Yeltes y Agadón Ramón Sastre.
Tras los actos religiosos celebrados en honor a San Miguel Arcángel y la posterior comida popular, la programación continuó con una tirada al plato organizada por el Club Deportivo Mirobrigense. Las inclemencias meteorológicas obligaron a alternar paraguas y claros, aunque finalmente la competición pudo desarrollarse con normalidad.
La música llegó entrada la noche de la mano de la orquesta Kronos, encargada de clausurar el grueso de unas fiestas que todavía reservaban para la jornada dominical una tradicional degustación de limonada, concebida también como un cierre más pausado y familiar tras la intensa actividad del fin de semana.