Alejandro Benito sopesa cerrar su explotación ante la pérdida de animales, una situación que amenaza el futuro del medio rural
Los ataques al ganado por fauna salvaje en la provincia de Salamanca está llevando al límite a los profesionales del sector primario. En esta ocasión el alcalde de Almendra y ganadero, Alejandro Benito, alerta de la muerte reciente de un ternero y del acoso diario a sus rebaños por parte de bandadas de buitres, lo que también está llevando a muchos productores a plantearse el abandono definitivo de la actividad.
La desesperación se apodera de los profesionales del campo en la provincia. Alejandro Benito ha trasladado a Las Arribes Al Día la crítica situación que atraviesa su explotación debido a la constante presencia de aves carroñeras y depredadores en sus terrenos.
El último incidente grave se produjo hace apenas dos días, cuando la fauna salvaje devoró uno de sus terneros. A esta pérdida se suma el acoso continuo que sufren las ovejas. El propio afectado relata cómo ha tenido que intervenir de urgencia para evitar una nueva baja en su rebaño tras encontrar a un animal acorralado.
"Hoy domingo he salvado a una oveja de milagro, ya la tenían contra las alambres rodeada por los buitres para comerla", explicó. La concentración de estas aves en la zona es cada vez más frecuente, llegando a contabilizar grupos de hasta 60 ejemplares posados en parcelas sembradas de raigrás o vigilando desde las peñas cercanas.
Además del problema evidente con las aves carroñeras, el regidor sospecha que los ataques iniciales podrían estar protagonizados por otros depredadores terrestres. La desaparición de animales en las parcelas se ha convertido en una constante que merma drásticamente la rentabilidad de su explotación.
"Entre los buitres, yo creo que el lobo también está metido por aquí, a mí todos los días me faltan ovejas", aseguró Benito. Ante esta situación de indefensión, el afectado tiene previsto presentar formalmente las denuncias correspondientes ante la Guardia Civil y el servicio de Medio Ambiente.
El objetivo de estas reclamaciones no es únicamente buscar una posible compensación económica, sino dejar constancia oficial del problema para que las administraciones tomen conciencia de la presión que sufre la cabaña ganadera en la comarca.
La presión constante de la fauna salvaje está generando un profundo desánimo entre los profesionales del sector primario. La pérdida económica y el estrés diario de encontrar animales muertos o heridos empujan a muchos a replantearse su futuro.
"Te sale la intención todos los días de cerrar la explotación, irte para casa y dedicarte a otra cosa", reconoció el alcalde de Almendra. Esta frustración es compartida por numerosos ganaderos en la provincia de Salamanca que se enfrentan a escenarios similares.
El abandono de la actividad ganadera conlleva consecuencias directas para el medio rural. En primer lugar, el cierre de explotaciones supone una evidente pérdida de población, ya que elimina puestos de trabajo directos y fomenta el éxodo hacia las ciudades. Además, provoca el abandono del entorno, dado que la ganadería extensiva resulta fundamental para el mantenimiento de los pastos y la prevención de incendios forestales.
Por último, esta situación genera un declive económico generalizado, puesto que la desaparición del sector primario arrastra irremediablemente a otros negocios locales y servicios básicos en los municipios pequeños. Los ganaderos reclaman medidas urgentes que permitan la coexistencia real entre la fauna salvaje y la actividad agropecuaria, garantizando así la supervivencia económica y demográfica de los pueblos de Las Arribes.