El recorrido permite a los visitantes adentrarse en los paisajes de las arribes del Águeda y recorrer casi seis kilómetros de la histórica vía férrea de 1887. Esta nueva propuesta turística combina naturaleza e ingeniería civil a través de túneles, puentes y miradores excepcionales
La Fregeneda cuenta con un nuevo atractivo turístico y natural tras la apertura de la denominada Ruta Corta del Camino de Hierro. Este itinerario, de algo más de nueve kilómetros de longitud total, conecta el municipio con el muelle fluvial de Vega Terrón, ofreciendo a los visitantes una inmersión única en el escarpado paisaje de las arribes del río Águeda y en una de las obras de ingeniería civil más impresionantes de la península ibérica.
El recorrido comienza a través de un agradable sendero conocido como el Camino del Río. Tras dejar atrás el casco urbano y alcanzar la fuente romana de Pozabajo, el trazado desciende entre fincas de almendros y olivos delimitadas por paredes de piedra. En este primer tramo de casi cuatro kilómetros, antes de enlazar con la vía férrea en el puente de los Poyos, los caminantes pueden disfrutar de la vegetación típica de la zona y de las laderas cultivadas portuguesas.
Avanzando hacia el punto de enlace, la ruta ofrece una parada obligatoria en el mirador de los Arrasayos. Desde este enclave se aprecia cómo el quebrado valle del río Águeda se va suavizando en su desembocadura hacia el Duero. Este punto panorámico permite observar un marcado paisaje de contrastes. En la margen izquierda, la ladera española muestra los efectos de la emigración de los años sesenta, con antiguos bancales abandonados donde la naturaleza ha recuperado su espacio. Por el contrario, la vertiente portuguesa mantiene intactos sus sistemas tradicionales de aprovechamiento agrícola con cultivos de cítricos, vides y almendros.
Una vez incorporados al trazado ferroviario, que abarca casi seis kilómetros con cinco puentes y seis túneles, se hace evidente la magnitud técnica de la obra. La vía discurre oculta por la margen derecha del Águeda, sorteando la topografía mediante galerías que fueron excavadas a finales del siglo XIX utilizando barrenos y explosivos. Este avance lento y peligroso culminó con revestimientos de ladrillo o mampostería de piedra que hoy sirven de refugio para diversas especies de murciélagos y golondrinas.
El valor paisajístico y técnico se magnifica al llegar al mirador del Tumbo de la Caldera. Este espacio se erige como un lugar privilegiado para la observación de aves como el águila real, el alimoche o el buitre leonado, que anidan en los cortados rocosos. Además, ofrece una vista inmejorable del puente del Arroyo del Lugar, construido en 1887 y considerado el más caro de la línea por su técnica mixta de tramos metálicos y sillares de granito.
La construcción de esta línea férrea, inaugurada en 1887 para unir La Fregeneda con la frontera portuguesa, supuso un esfuerzo humano titánico. En los diecisiete kilómetros hasta Barca d'Alva se concentran veinte túneles y diez puentes, destacando estructuras como el puente de Poyo Valiente, pionero por su diseño en curva, o el puente de los Poyos, atribuido a la escuela de Eiffel. Una epopeya constructiva en la que participaron dos mil obreros, de los cuales se estima que trescientos perdieron la vida debido a las duras condiciones laborales, enfermedades y accidentes, dejando un legado patrimonial incalculable que hoy renace para el disfrute de la naturaleza.
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