La parroquia de San Andrés ha celebrado su tradicional Vía Crucis al atardecer, organizado junto a la Ilustre Cofradía de la Santa Cruz. Decenas de devotos han acompañado la imagen del Cristo a través de las estaciones penitenciales situadas en la portada románica del templo, en un acto marcado por la solemnidad y el recogimiento.
La imagen del Cristo de San Andrés ha recorrido las diferentes estaciones marcadas con cruces de madera a las puertas del templo. El acto penitencial, celebrado al atardecer, ha contado con la participación del coro parroquial y la asistencia de decenas de devotos que se han congregado para acompañar la talla.
La Parroquia de San Andrés ha celebrado al caer el sol su tradicional Vía Crucis procesional. El evento se ha desarrollado en un entorno de gran valor patrimonial, utilizando los pórticos románicos de la iglesia como telón de fondo inmejorable para el rezo.
La organización de este acto religioso ha corrido a cargo de la Ilustre Cofradía de la Santa Cruz en estrecha colaboración con la propia parroquia. La cita ha congregado principalmente a fieles habituales del templo y a miembros de la hermandad, quienes se han acercado para orar en comunidad.
El acto ha estado conducido en todo momento por el párroco Tomás Muñoz Porras. Durante el desarrollo del recorrido penitencial, el coro de San Andrés ha intervenido entonando diversas canciones religiosas a medida que la comitiva avanzaba por cada una de las paradas establecidas.
La imagen central de este Vía Crucis ha sido el Cristo de San Andrés. Esta talla permanece expuesta durante todo el año en el interior del templo, concretamente situada a la izquierda del altar mayor para la veneración de los fieles.
Como dato destacado de la historia reciente de la parroquia, cabe recordar que esta misma imagen ya ha salido a la calle en procesión durante la jornada del Viernes Santo en algún año anterior, consolidando así su devoción entre los vecinos.
El recorrido se ha estructurado en torno a las tradicionales estaciones del Vía Crucis, que en esta ocasión se han desplegado a las puertas del templo. Cada una de las paradas ha estado debidamente señalizada mediante cruces de madera.
Los encargados de portar la imagen a hombros han sido los miembros de la Cofradía de la Santa Cruz, ataviados con sus características capuchas. Los relevos para cargar la talla se han ido realizando por grupos a lo largo de las diferentes estaciones.
Para dotar de mayor solemnidad al rezo vespertino, el cortejo ha contado con la participación de un par de cofrades que han escoltado la talla portando antorchas, iluminando el camino del Cristo al caer la noche sobre la portada románica.