No se trataba únicamente de cabalgar, sino de recrear un modo de relación con el territorio: caballos y bueyes avanzando con cadencia serena entre campos, en una coreografía silenciosa que evocaba labores de otro tiempo.
La pedanía mirobrigense de Conejera ha condensado este sábado, 28 de marzo, el pulso festivo de su calendario anual en una jornada única, marcada por la tradición, la convivencia y un acusado sabor rural. Cerca de un centenar de caballistas participaron en el ya característico paseo ecuestre acompañado por bueyes, una estampa de resonancias antiguas que devolvió a las dehesas cercanas su condición de escenario vivo de la cultura ganadera.
Desde primeras horas de la mañana, cuando la luz aún se abría paso con parsimonia sobre el campo charro, jinetes y vecinos se congregaron para compartir un almuerzo tradicional —gentileza de la Asociación Mirobrigenses a Caballo— que sirvió de antesala a la salida hacia el campo. No se trataba únicamente de cabalgar, sino de recrear un modo de relación con el territorio: caballos y bueyes avanzando con cadencia serena entre campos, en una coreografía silenciosa que evocaba labores de otro tiempo.
La comitiva, que también permitió la participación de quienes no disponían de montura mediante un remolque motorizado, se adentró en las dehesas de Conejera para trasladar una manada de bueyes a otra finca. El gesto, sencillo en apariencia, adquiría así un carácter casi simbólico: el de la continuidad de un paisaje y de unas prácticas que aún resisten, integradas en la memoria colectiva de la comarca.
A su regreso, la jornada se desplegó en torno a una comida popular que reforzó el tono comunitario del encuentro. La tarde dio paso a las actividades infantiles y, ya entrada la sobremesa, a la música en directo de Dennis Escudero y Christian Pérez, que aportaron un contrapunto festivo a la programación.
El pregón, pronunciado por Ana Castaño, delegada de Juventud del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, introdujo una mirada institucional y generacional a la celebración, subrayando el valor de estas citas como espacios de cohesión y transmisión cultural. La jornada concluyó con una sesión de disco móvil a cargo del DJ Mario Salcedo, que prolongó el ambiente festivo hasta la noche.
Respaldadas por el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo y diversas empresas locales, las fiestas de Conejera reafirman, en su formato concentrado, una identidad que se nutre de lo compartido: el paisaje, la tradición ecuestre y la voluntad de seguir celebrándose como comunidad.