La Delegación Diocesana de Misisones ha celebrado su tradicional Viacrucis por las calles de Ciudad Rodrigo hasta la iglesia de El Salvador. El acto ha contado con la participación de alumnos, padres y profesores, y ha culminado con la bendición del antiguo obispo Don Atilano.
La Delegación Diocesana de Misiones ha vuelto a salir a las calles para celebrar su tradicional Viacrucis, una cita que no pudo realizarse el año pasado debido al mal tiempo y que reúne a numerosos jóvenes junto a sus familias como antesala de la Semana Santa.
La comitiva partió desde el patio del colegio de Misioneras de la Providencia y recorrió varias calles hasta llegar a la iglesia de El Salvador, en un ambiente marcado por la devoción y la participación. El desfile estuvo encabezado por un estandarte elaborado con gomaeva, seguido por niños que portaban carteles con dibujos de Jesús, mientras que los más mayores llevaron las imágenes de Jesús y la Virgen María, además de una cruz.
La procesión se desarrolló al ritmo de la música, generando un ambiente de recogimiento y celebración. Durante el recorrido, varios niños tomaron la palabra para compartir reflexiones y dirigir oraciones, implicando a todos los asistentes en el acto.
Padres, miembros de la delegación y religiosas participaron activamente en la jornada, acompañados por el sacerdote José María Rodríguez-Veleiro, encargado de guiar espiritualmente el Viacrucis a lo largo del itinerario.
A su llegada a la iglesia de El Salvador, los participantes fueron recibidos por Monseñor Atilano Rodríguez Martínez , antiguo obispo de Ciudad Rodrigo y pregonero de la Semana Santa de este año, quien quiso saludar “de corazón” a los presentes y poner en valor la importancia del encuentro entre las personas como base de la vida cristiana. Durante su intervención, destacó que estos encuentros son posibles gracias a la fe y al amor de Dios, animando a los asistentes a seguir cultivándolos en comunidad.
El prelado felicitó especialmente a niños y jóvenes por mantener viva la fe y expresarla públicamente, como lo habían hecho durante el Viacrucis por las calles. Asimismo, les animó a vivir con intensidad los días de la Semana Santa, subrayando que la Pascua y la resurrección de Cristo constituyen el centro de la fe cristiana, motivo de alegría porque, según señaló, “el Señor vive, está entre nosotros y no muere más”.
El acto en el templo concluyó con una oración conjunta, una canción y la bendición solemne a todos los presentes.
Como colofón, los más jóvenes recibieron una pequeña cruz de manos de Monseñor Atilano Rodríguez Martínez y del sacerdote José María Rodríguez-Veleiro, un gesto que fue acogido con entusiasmo y que puso fin a una jornada de convivencia, fe y participación.