La localización de un nido secundario inactivo de avispa asiática en Ciudad Rodrigo ha activado los protocolos de prevención en la comarca. Los expertos solicitan la colaboración ciudadana para identificar asentamientos primarios ante la llegada de la primavera y evitar así la proliferación de esta especie invasora.
La presencia de la avispa asiática (velutina) en Ciudad Rodrigo, en la zona de las Huertas de la Artesa, ha activado los protocolos de prevención tras la localización de un nido secundario sin actividad. Aunque esta especie invasora no reutiliza las estructuras de años anteriores y la situación no es motivo de alarma, el hallazgo sirve como recordatorio para mantener la atención ciudadana durante las próximas semanas.
Con la inminente llegada de la primavera y el progresivo aumento de las temperaturas, las reinas de esta especie abandonan su letargo invernal. Es en este momento cuando comienzan a construir los denominados nidos primarios, unas estructuras embrionarias cuya detección temprana resulta fundamental para evitar la proliferación de la especie en la comarca mirobrigense.
La eliminación de un solo nido primario en esta época del año impide la posterior formación de un nido secundario, el cual puede llegar a albergar a cientos de avispas durante los meses de verano, suponiendo un mayor riesgo tanto para la biodiversidad local como para la seguridad de la población.
Para evitar confusiones con especies autóctonas como el avispón europeo (Vespa crabro), es fundamental conocer las características físicas distintivas de la avispa asiática:
El ciclo biológico de la velutina incluye la construcción de dos tipos de asentamientos a lo largo del año. Resulta crucial distinguir entre ambos para facilitar la labor de los servicios de emergencia:
Ante el avistamiento de un posible nido o de ejemplares aislados, los protocolos de seguridad establecen unas pautas claras de comportamiento para evitar picaduras y garantizar una intervención eficaz:
Al contactar con los servicios de emergencia, es de gran utilidad proporcionar la ubicación exacta del nido, describir su tamaño aproximado y, solo si es posible hacerlo desde una distancia completamente segura, tomar una fotografía para facilitar la evaluación previa por parte de los técnicos especialistas en control de plagas.