Milagros Pulido García, distinguida como Matancera de Honor
La Feria de Botijeros volvió a convertir este sábado la Plaza del Buen Alcalde de Ciudad Rodrigo en un animado escenario de tradición y memoria rural. La jornada, que amaneció con temperaturas suaves y sin amenaza de lluvia, favoreció una notable afluencia de público desde primeras horas de la mañana, transformando este rincón habitualmente apacible en un espacio de bullicio, trabajo y evocación de antiguas labores del campo.
La actividad había comenzado ya en la tarde del viernes con una propuesta dirigida al público infantil: un escape room temático en el que los más pequeños pudieron acercarse, de forma lúdica y didáctica, a las tareas propias de la matanza tradicional. Una iniciativa que buscaba, además de entretener, transmitir a las nuevas generaciones un fragmento del patrimonio cultural ligado al mundo rural.
Sería ya en la mañana del sábado cuando se inaugurara oficialmente la tradicional Feria de Botijeros, organizada por el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo. El acto tuvo como eje central la matanza del cebón, una práctica ancestral que durante siglos marcó el ritmo de la vida económica y social en numerosos pueblos de la provincia. La actividad cuenta con el respaldo de la Diputación de Salamanca, que impulsa este tipo de iniciativas con el objetivo de preservar tradiciones que en otro tiempo constituyeron uno de los pilares de la economía doméstica.
A lo largo de la jornada, numerosos puestos de artesanía y productos gastronómicos —procedentes tanto de la comarca como de otras zonas— animaron el recinto ferial, ofreciendo a vecinos y visitantes una amplia muestra de sabores, oficios y elaboraciones tradicionales. Este tejido de pequeños productores y artesanos encuentra en la feria un escaparate propicio que contribuye también a dinamizar la economía local.
En el marco de la feria también se llevó a cabo un sorteo de dos lotes de productos de cerdo entre los asistentes. El número 00938 resultó agraciado con un lomo y un jamón, mientras que el segundo premio correspondió al número 01223, cuyo portador aún no se había presentado para recoger su lote en el momento de cerrar esta crónica.
La matanza contó con la colaboración de matarifes locales, del Grupo Amanecer y con la coordinación de Rosario Pérez, en una iniciativa orientada a poner en valor los oficios tradicionales y la riqueza de la gastronomía popular. Por vigésimo año consecutivo, el Grupo Criado donó el cebón destinado a la realización de la matanza, un gesto que se ha convertido ya en una constante dentro de la historia reciente de la feria.
En esta edición se recuperó además la distinción de Matancera de Honor, un reconocimiento que en esta ocasión recayó en Milagros Pulido García, en agradecimiento a su prolongada implicación y constante colaboración con la Feria de Botijeros a lo largo de los años.
Como novedad destacada, la feria se integra por primera vez en el programa provincial “Matanzas Singulares, Patrimonio y Sabor”, una iniciativa que propone al visitante una experiencia más amplia, combinando la demostración gastronómica con el descubrimiento del patrimonio local. Gracias a este programa, los asistentes pudieron participar también en una visita guiada —organizada por la Oficina Municipal de Turismo— al conjunto histórico de Ciudad Rodrigo y al singular Museo del Orinal.
Hacia el mediodía, diversas autoridades locales se acercaron hasta la Plaza del Buen Alcalde para comprobar sobre el terreno el desarrollo de la feria y la favorable acogida que la cita había tenido entre mirobrigenses y visitantes.
El programa incluyó igualmente propuestas destinadas al público familiar. El Grupo Tokajogar instaló cerca de cuarenta juegos tradicionales de madera —peonzas, juego de la rana, zancos y otras piezas inspiradas en entretenimientos medievales— que despertaron el interés de niños y adultos.
A ello se sumaron diversas atracciones gestionadas por la empresa Divermaka, entre ellas castillos hinchables y un tren turístico que recorrió varias calles de la ciudad, contribuyendo a prolongar el ambiente festivo durante toda la jornada.
La música tradicional puso el broche final a la feria con la celebración del II Encuentro de Tamborileros, programado a las 17:30 horas en la Plaza Mayor. El acto reunió a distintas agrupaciones dedicadas a preservar el folclore charro, entre ellas la Escuela JM Bustos, la Asociación Roble Charro, el Grupo El Tamborilero y la Asociación Cultural Cuatro Gaitas.
De este modo, entre aromas de cocina tradicional, sonidos de tamboril y conversaciones pausadas en torno a los puestos del mercado, la Feria de Botijeros volvió a reafirmarse como una cita que no solo celebra una costumbre ancestral, sino que también mantiene vivo un modo de entender la convivencia y la cultura popular.