El Encierro a caballo, capeas y desencierros junto al festival taurino fueron el atractivo general
La jornada dominical del Carnaval del Toro volvió a confirmar su naturaleza como eje vertebrador de la identidad festiva de Ciudad Rodrigo, congregando a millares de personas en torno a un programa marcadamente taurino que, desde las primeras horas, transformó la fisonomía urbana en un escenario palpitante de tradición y expectación.
El encierro a caballo se erigió, una vez más, en el gran acontecimiento del día. Decenas de miles de asistentes, llegados de múltiples puntos de la geografía española y portuguesa, se dieron cita para presenciar un espectáculo que combina destreza, riesgo y una liturgia colectiva profundamente arraigada. Calles y plazas se vieron desbordadas por un público heterogéneo que convirtió la ciudad en un mosaico de acentos, miradas y emociones compartidas.
Tras el encierro de campo, la actividad se trasladó a la plaza con la celebración de la tradicional capea. Los astados de la ganadería de Antonio López Gibaja volvieron a demostrar bravura y nobleza, propiciando un juego dinámico que permitió a maletillas y recortadores desplegar su técnica y arrojo. No faltaron instantes de tensión: uno de los habituales de las capeas mirobrigenses fue alcanzado por un toro en una embestida aparatosa que, afortunadamente, no tuvo consecuencias de gravedad.
El desencierro matinal se desarrolló con notable agilidad, culminando con la salida ordenada de los tres toros hacia los corrales, en medio de la atención expectante de un público que no abandonaba su pulso festivo.
La tarde mantuvo intacta la intensidad taurina. El festival del Bolsín taurino por un lado y los ejemplares de la misma ganadería del encierro de campo respondieron con similar viveza tanto en la capea vespertina como en el desencierro final, que puso el broche a una jornada dominical caracterizada por la participación masiva, la emoción constante y la reafirmación de un ritual festivo que, año tras año, continúa convocando a la memoria, la identidad y el sentimiento colectivo de toda una ciudad.