Admirable la lucha y el tesón de Abraham, Teo, Orencio, Calzada, Calleja y Casado, quienes por su generosidad hubieran sido dignos de ser distinguidos con la Gran Cruz de Beneficencia, pero ellos no aspiraban a otra meta que ayudar con la generosidad que siempre ha distinguido al pueblo mirobrigense.
Han pasado 70 años desde que un grupo de aficionados de Ciudad Rodrigo -Abraham, Teo, Orencio, Calzada, Calleja y Casado- fundasen el Bolsín Taurino Mirobrigense en aquel entrañable y desaparecido Café Moderno, dando lugar en el trascurrir del tiempo a la que hoy es una de las entidades más reconocidas y prestigiosas del mundo taurino. Siete décadas que dan mucho de sí y han dejado tras de sí un reguero de anécdotas y vivencias cargadas de riqueza. Muy distintos y cargados de romanticismo eran aquellos tiempos a los actuales, gracias a esos señores de Ciudad Rodrigo, tan luchadores y entusiastas, capaces de levantar esta obra tan hermosa.
No fueron fáciles los inicios y de su propio bolsillo sufragaban hasta el último céntimo, desde invitaciones hasta la cena en homenaje a los triunfadores y el pregonero, al no contar con ninguna ayuda más que su tremenda afición, junto a las ganas de aliviar a esos muchachos que, en su sueño de ser toreros, se instalaban en Ciudad Rodrigo en lo más duro del invierno al barruntar las fiestas del Carnaval y pasaban tantas calamidades.
Admirable la lucha y el tesón de Abraham, Teo, Orencio, Calzada, Calleja y Casado, quienes por su generosidad hubieran sido dignos de ser distinguidos con la Gran Cruz de Beneficencia, pero ellos no aspiraban a otra meta que ayudar con la generosidad que siempre ha distinguido al pueblo mirobrigense. Aquellos primeros pasos quedaban recogidos en el semanario local La Voz de Miróbriga, también en alguna ocasión en los diarios de la provincia, La Gaceta Regional y El Adelanto. En las antípodas de hoy, en las que son acaparadores de tanta y justa relevancia en los medios de comunicación, además de viajar por distintos puntos del país y de Portugal para llevar esta magnífica obra.
Fue en 1965, ya con una década de actividad, cuando el Bolsín Taurino protagonizó un reportaje en Televisión Española, en los tiempos en los que salir en la tele era algo fabuloso e inaccesible para la mayoría. Fue gracias a la presencia en Ciudad Rodrigo de un equipo del Ente dirigido por Manolo Alcalá, la leyenda del reporterismo, para elaborar un trabajo sobre las grandes fiestas del Carnaval y su enorme tradición grabando los encierros, los bailes, las murgas… Uno de esos espacios estuvo dirigido al Bolsín y se emitió en la naciente cadena UHF –la primera era la VHF–, que enseguida comenzó a ser conocida como la segunda, con dos horas diarias, siendo su temática preferentemente cultural y educativa.
El programa se emitió finalizado el Carnaval, el sábado 6, vísperas del Domingo de Piñata y sucedió algo que también es historia del Bolsín. Entonces, la UHF que llegaba por una débil señal procedente de la Bola del Mundo, en Navacerrada, no era visible en amplios parajes de la provincia, entre ellos Ciudad Rodrigo y su socampana. Entonces, para no perderse el histórico reportaje, algo que lógicamente emocionaba a las entrañas del Bolsín, se organizó la primera excursión de su historia, que fue al pueblo de Cabrillas. Allí se dirigieron al ser sabedores, gracias a la intermediación de don Gregorio, el cura, quien era amigo de varios miembros del Bolsín, de que había un bar en el que se veía la televisión y le darían todo tipo de facilidades.
Dada la cercanía del lugar, apenas separados por 45 kilómetros de distancia, se apuntaron un gran número de personas de todas las edades y, como entonces había muy pocos automóviles, se fletó el autobús de más plazas del señor Alipio Martín, quien siempre fue benefactor del Bolsín, sin quedar un asiento libre. Otros, los afortunados que disponían de vehículo, que eran los menos, también acudieron para allá, citándose en el bar del señor Acilino Carrera acondicionado para la ocasión y donde la expedición fue recibida por el señor Anselmo Sánchez, alcalde de Cabrillas, quien junto a don Gregorio, el cura, hicieron de anfitriones de los farinatos, quienes llevaron buenas viandas de las matanzas. Junto a los forasteros también se hicieron presentes en el bar un buen número de lugareños, quienes hicieron un silencio propio de la misa, durante los minutos que duró el reportaje, mientras los de Ciudad Rodrigo observaban cada detalle con emoción. Al finalizar llegaban las enhorabuenas acompañadas de: ¡Qué guapo sales en la tele! ¡Se te ve más alto!, además de espontáneos gritos de: ¡Viva el Bolsín!
La voz de la emisión la puso don Abraham Cid, padre de Miguel Cid, el actual patriarca, y de José Ramón Cid, también bolsinista y folclorista de leyenda que es el alma del grupo Charros y Gitanos, mientras que en él también podía verse al resto de bolsinistas, junto a los actuantes de esa edición y otras afamadas gentes de Ciudad Rodrigo en la vorágine del Carnaval. En las imágenes también estaba presente el triunfador del año anterior, Flores Blázquez, novillero de La Nava de Sotrobal y que salió lanzado del certamen, hasta el punto de que, unos meses más tarde, en su presentación con picadores en La Glorieta de Salamanca, se fletó otro autobús para ir a verlo. Esta fue la segunda excursión del Bolsín, llegando a la plaza acompañados de una enorme pancarta en la que se leía: El Bolsín Taurino con Flores Blázquez. Flores, siempre muy vinculado a la institución mirobrigense, les brindó uno de sus novillos, al que cortó las orejas y rabo, el mismo premio que logró en su segundo astado. Después, el Bolsín lo siguió por muchas plazas y también estuvo presente en su triunfal alternativa en Toledo.
Vaya este reportaje como especial homenaje a Abraham, Teo, Orencio, Calzada, Calleja y Casado, quienes sembraron la semilla de tanta grandeza.
Paco Cañamero: Glorieta Digital
