La investigación, que analiza datos desde los años 90, confirma una 'transformación silenciosa' impulsada por la despoblación y el envejecimiento. Este fenómeno provoca la pérdida del mosaico agroforestal tradicional, la erosión del suelo y un notable incremento del riesgo de incendios en las zonas afectadas
Un equipo de investigadores de la Universidad de Salamanca (USAL) ha concluido que el abandono rural está afectando de forma negativa al paisaje tradicional y la biodiversidad en la provincia. El trabajo se enmarca dentro del proyecto europeo OET Durius, que analiza la situación del corredor ecológico Duero-Douro, abarcando los territorios de Salamanca, Valladolid, Zamora y las regiones portuguesas de Douro y Terra de Trás-os-Montes.
La investigación ha analizado minuciosamente bases de datos de ambos países desde los años noventa del siglo pasado hasta la actualidad. Se han estudiado variables como la población total, la densidad, la proporción de hombres y mujeres y la edad media. Gracias a ello, se ha podido corroborar que la Península Ibérica vive “una transformación silenciosa pero profunda”, según explican los responsables del estudio.
Este fenómeno, impulsado por la baja natalidad, el envejecimiento y la migración interna, está vaciando las áreas rurales mientras la población se concentra en corredores urbanos y zonas costeras. Este desplazamiento no solo altera el mapa humano, sino también la gestión del territorio. “Donde la población crece, se intensifica la urbanización y la actividad agraria; donde cae, se abandona el manejo tradicional”, exponen los investigadores.
A ambos lados del Duero, la despoblación provoca un aumento de la edad media y una reducción del número de jóvenes. La menor densidad de población conlleva habitualmente una pérdida de servicios, lo que a su vez impulsa la emigración, especialmente de jóvenes y mujeres, en un bucle que agrava el problema. Además, se produce una mayor proporción de hombres, un fenómeno de “masculinización” ligado a la economía agraria.
El estudio destaca que en España, y por tanto en la provincia de Salamanca, el despoblamiento es un proceso mucho más temprano que en Portugal, detectándose desde la década de los 50 del siglo XX. La “sangría migratoria” desde el campo hacia la ciudad se incentivó especialmente entre los años sesenta y setenta.
El cese de la agricultura y la ganadería tradicionales tiene un impacto directo sobre los ecosistemas. Según el informe, “la despoblación rural provoca el cese de cultivos y la desaparición del mosaico agroforestal”. Aunque en algunos casos la naturaleza recupera cobertura leñosa, en otros “se pierden hábitats de alto valor ecológico”. A medio plazo, los efectos negativos se concretan en la pérdida de biodiversidad, la erosión del suelo y un mayor riesgo de incendios.
Esta investigación se ha realizado dentro del proyecto OET Durius, que cuenta con un presupuesto de 1.573.013 euros, financiados al 75% por el programa Interreg VI-A España-Portugal (POCTEP) 2021-2027. Su objetivo principal es crear un Observatorio Ecológico en torno al Duero. Por parte de España, en la iniciativa participan la Fundación Santa María la Real, la Universidad de Salamanca, la Asociación Ibérica de Municipios Ribereños del Duero (AIMRD), el clúster Hábitat Eficiente AEICE y el Ayuntamiento de Zamora.

