Las dos cogidas en apenas cuatro minutos en el segundo toro de la capea enfriaron bastante el ambiente
La cita quedó marcada obviamente a la postre por las tres graves cogidas acaecidas durante la misma, pero la última capea matinal del Carnaval del Toro 2025 (animada por la Charanga Santana desde la balconada de la Casa Consistorial) fue muy entretenida, dando mucho juego a recortadores y maletillas los tres astados de la ganadería de Torrealba que tomaron parte en la misma.
En lo que respecta al primero (que salió a la Plaza a las 11.45 horas, al haber acabado pronto el encierro), dio oportunidades a partes iguales a recortadores y maletillas, siendo muy aplaudido el quiebro realizado por un recortador. Este primer toro no cogió a nadie, porque ‘no quiso’, ya que un maletilla se cayó en su cara, pero el astado no hizo por él (enseguida se movieron capas para despistarlo).
El segundo inició su estancia en la Plaza de una forma novedosa, ya le dio unos capotazos el receptor de la Distinción Conrado Abad, José Luis Gordillo, antes de entrar en acción los recortadores, que le sacaron partido, al igual que los maletillas. En todo caso, las cogidas sufridas por un recortador y un maletilla enfriaron bastante el ambiente, lo que se agravó con la cogida por parte del tercer toro a Moha, quién precisamente había sido el encargado de darle la bienvenida a la arena de la Plaza con un rodeo.
A continuación, todavía interactuaron con el animal algún recortador y varios maletillas, antes de ser introducido en los toriles con la ayuda de los cabestros. En ese momento era todavía ‘pronto’, las 12.40 horas, pero la capea tocó a su fin, no sacándose ningún toro de repetición.
Parecía por ende que era momento para el desencierro, pero cinco minutos después se anunció por la megafonía que su inicio se retrasaba, hasta que hubiera disponibilidad en la Enfermería de la Plaza, que estaba llena en ese momento debido a las tres cogidas en la capea. Finalmente, el desencierro se acabó realizando sobre las 13.45 horas, tomando parte en el mismo los tres toros de Torrealba de la mañana, quedándose uno de ellos en la parte alta de los pinos, teniendo que salir los bueyes a buscarle.