Un espectador tuvo que ser llevado a la enfermería por un golpe en la rodilla
Con miles de personas apostadas en todos los rincones posibles para seguirlo, el Carnaval del Toro tuvo a última hora de la mañana del Sábado su primer encierro urbano, que estuvo protagonizado por tres toros de la ganadería de Montalvo (de encaste Juan Pedro Domecq), a los que se sumaron los dos toros de la ganadería de Toros de Brazuelas que intervinieron en la capea nocturna del Viernes.
Este primer encierro urbano salió puntual, transcurriendo de forma rápida (15 minutos en total) y limpia. La manada subió algo disgregada por Conde de Foxá, con dos cabestros separados unos cuantos metros (incluso entre sí) del resto de la manada, acabando por dar ellos cierto ‘juego’, al volverse en un par de ocasiones por esa Avenida, llegando a alcanzar la confluencia con la calle Escuelas y la Ronda de San Pelayo, donde ya estaba cerrada la puerta de seguridad, con lo que no pudieron seguir bajando.
Ya dentro de murallas, un toro se quedó un poco rezagado en la calle Madrid, tardando algún minuto más en alcanzar el ágora mirobrigense. Producto de la enorme cantidad de corredores que había, la entrada en la Plaza Mayor, en dos grupos principales, tuvo algún que otro momento de tensión.
A falta del parte completo de Cruz Roja (se facilitará cuando concluya el desencierro de la tarde), este encierro urbano ha registrado en principio una única atención sanitaria, a un espectador que presentaba un golpe en la rodilla, teniendo que ser trasladado hasta la Enfermería de la Plaza.