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Jesús García Burillo se despide formalmente de la Diócesis mostrando su agradecimiento

Jesús García Burillo se despide formalmente de la Diócesis mostrando su agradecimiento

SOCIEDAD
Actualizado 18/12/2021
David Rodríguez

Aunque permanecerá en la misma hasta el 8 de enero, día en que tomará posesión el nuevo Obispo

La Diócesis de Ciudad Rodrigo inició en la mañana sabatina el proceso de cambio de su máximo responsable, con la Misa de Acción de Gracias, a modo de despedida formal, del que ha sido su Administrador Apostólico desde enero de 2019, Jesús García Burillo, quién permanecerá en tierras civitatenses hasta el 8 de enero, cuando tome posesión la persona que ha designado el Papa Francisco como nuevo Obispo, José Luis Retana, con quién habló Burillo horas antes de la misa, expresándole que "se unía a la celebración".

Esta Misa de Acción de Gracias tuvo lugar en la Catedral de Santa María, donde se dieron cita buena parte de los sacerdotes de la Diócesis de Ciudad Rodrigo, así como el Obispo emérito de Sigüenza-Guadalajara, el guinaldés José Sánchez; los vicarios de la Diócesis de Ávila, así como el Rector y el padre espiritual del Seminario de esa Diócesis; algunos sacerdotes de Salamanca, y un diácono de la Diócesis de Guarda, que fue el encargado de la lectura del Evangelio durante una celebración que contó con la intervención de la Coral Dámaso Ledesma y del organista Manuel José Gutiérrez.

A nivel de autoridades, asistieron el alcalde Marcos Iglesias y los concejales Beatriz Jorge Carpio, Ramón Sastre, José Manuel Jerez, Davinia Montero y Carmen Lorenzo; el jefe del Servicio Territorial de Cultura en Salamanca, Adolfo Domínguez; el Jefe de la Policía Local Narciso Caridad; y representantes de la Guardia Civil, entre ellos el Teniente General mirobrigense Juan Luis Pérez; y su Capitán en Ciudad Rodrigo, David Lafuente; y el presidente del Cuerpo de Bomberos, Jesús Muñoz.

Junto a ellos estuvieron los trabajadores del Palacio Episcopal, miembros de distintos órganos y delegaciones diocesanas, religiosas de distintas congregaciones, representantes de alguna que otra Cofradía de la Semana Santa Mirobrigense, la secretaria general de la Universidad Pontificia de Salamanca, Laura Magdalena Miguel; así como los alumnos y formadores del Seminario Diocesano de Ciudad Rodrigo (varios de los cuales ejercieron como monaguillos).

Como es habitual, el principal punto de interés de la eucaristía estuvo en la homilía de Jesús García Burillo, quién tras hacer algunas referencias a la cercanía de la Navidad y al contenido de los textos litúrgicos que se habían leído, expresó que "Dios está con nosotros en todo momento, en el futuro de nuestra Diócesis, que será pastoreada por un obispo bueno y fiel", añadiendo que el nuevo Obispo "caminará a veces por delante, otras en medio ?en la carretera, ha dicho él- y otras al final, cogiendo en hombros a la oveja descarriada".

A continuación, defendió la figura de in persona episcopi que van a tener a partir de ahora las Diócesis de Ciudad Rodrigo y Salamanca con una misma persona ejerciendo como Obispo de ambas, recordando que el Papa Francisco en los dos últimos años ha nombrado en 12 ocasiones a un mismo Obispo para dos Diócesis e incluso para cuatro, apuntando en torno a la Diócesis Civitatense que "ya no te llamarán 'abandonada', ni a tu tierra 'devastada'; a ti te llamarán 'Mi favorita', y a tu tierra, 'Desposada'", remarcando que "nunca estaréis sin pastor y siempre seréis Iglesia de Jesucristo".

En el tramo final de su homilía, Jesús García Burillo señaló que estaba "muy agradecido por vuestra acogida, por vuestro afecto y colaboración, en particular a quienes habéis compartido conmigo estrechamente la labor del servicio pastoral a la Diócesis". En este sentido, dio las gracias al presbiterio diocesano, a las autoridades municipales, provinciales y comunitarias, y a toda la Diócesis, "que habéis vivido con paz, y a veces con expectación, el largo tiempo de transición hasta la llegada del nuevo Obispo". De igual modo, agradeció el "cariño" que se le ha dispensado "en la calle, en los retiros, en las Eucaristías celebradas a diario en la catedral y en vuestras comunidades".

Como cierre de la eucaristía, tomó la palabra el Vicario General de la Diócesis, José María Rodríguez-Veleiro, quién para empezar excusó a todos aquellos que habían comunicado que no podían acudir a la cita, mencionado expresamente ("han insistido en que se les disculpase"), el Arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, y el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Juan José Omella.

José María Rodríguez-Veleiro hizo un panegírico de agradecimiento a Jesús García Burillo, mencionado su "valentía" al aceptar el reto de la Diócesis de Ciudad Rodrigo, porque le encomendaban "una tarea importante"; su "trabajo entregado y dedicación permanente"; el hecho de que ha "robado días a su gozosa jubilación"; y "sus enseñanzas", apuntando que "se lleva de aquí la satisfacción del trabajo bien hecho", además de "dejar un grupo de amigos de los de verdad en estas tierras".

Asimismo, indicó que "me consta que han sido muchas noches sin dormir, en vela, buscando soluciones a los problemas que se le fueron presentando", apuntando Jesús García Burillo que no sólo ha sido debido a eso, sino que "también soy viejo". Durante esta intervención final a modo de 'réplica' de lo dicho por el Vicario General (a quién nombró él, "a propuesta de los sacerdotes"), tuvo palabras especiales para los seminaristas, además de mostrar un agradecimiento general a los fieles, quiénes según se iba retirando a la Sacristía le brindaron un aplauso.

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