Lunes, 24 de enero de 2022
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El revulsivo

El revulsivo

OPINIóN
Actualizado 04/12/2021
Juan Ángel Torres Rechy

Actualmente, en el fútbol mexicano se celebra la Liguilla. En esta parte del torneo, ocho equipos se han clasificado para disputar el campeonato de la Liga MX. El equipo con menos puntos en el transcurso del torneo, pero dentro de este grupo de ocho, puede llevarse el trofeo. La competición no es como la de la Liga española, donde el resultado de la copa se debe al cómputo numérico del desempeño de principio a fin.

Viendo estos partidos, una palabra me ha llamado la atención, revulsivo. En el segundo tiempo, o en cualquier momento crítico, el entrenador echa mano de un jugador de la banca para ofrecerle una vitalidad nueva al equipo, ofreciéndole una visión de juego diferente a sus compañeros. La palabra revulsivo proviene del lenguaje médico. Bajo la voz de revulsión, podemos entenderla como algo que estimula el sistema nervioso y lo hace reaccionar.

Antiguamente, o al menos hace treinta años, cuando mi edad no alcanzaba la década, pero sí había dejado atrás el lustro, recuerdo una presencia constante de los mitos y las leyendas en el entramado de las conversaciones en el seno del hogar y entre amigos. Era común y corriente escuchar leyendas como la de la Llorona, o la del callejón de Jesús te ampare, cuando nos encontrábamos reunidos en una fecha decembrina, degustando un ponche, un rompope, o un chocolate caliente. Los cuentos de aparecidos y las historias fantásticas en general poblaban las calles de esa ciudad edificada sobre un manantial en la arena. Todos esos nombres y situaciones trágicas en torno al amor y la piedad que ahora solo se encuentran en los letreros con los nombres de algunas calles y en los recorridos turísticos por el casco histórico de la ciudad de Xalapa.

El transcurso de la vida por momentos parecía deslizarse en una cotidianeidad nutrida por esos suministros de otro tipo de vida, de tradición oral, irreal muchas veces, pero no por ello inexistente, o en virtud de sus caudales de ímpetu en aquellas reuniones familiares o entre amigos, no menos verdadera que el aire que inflama los pulmones o las emociones que estremecen nuestros cuerpos. Esa puesta en escena de la tradición oral de las leyendas y los mitos era tan verdadera que reunía con su abrazo mágico a los grupos de personas y dotaba de una identidad a los pueblos, convirtiendo en ocasiones esos sucesos literarios en el plano auténtico de la existencia, relegando las actividades diarias a una dimensión aparte como sustento solo de lo maravilloso.

? He puesto los puntos suspensivos anteriores para señalar un cambio en el orden de las ideas con un elemento gráfico. La visión de arriba, desde luego, adolece de un romanticismo exagerado. Pone un color, o un velo de misterio, en la vida solo reservado para otros elementos naturales como el de la penumbra en el patio de una casa, o el de una luna llena reclamando para sí la marea de los mares. Pero me sirve para apuntar con el dedo una pregunta. ¿Cuáles podrían ser los revulsivos de nuestros tiempos modernos? ¿Cuáles narrativas podrían empoderarse con la consistencia que solo lo bueno, lo bello y lo verdadero consiguen proporcionar?

En ocasiones, hace falta contar con ideales o con sueños, no para sumergirnos en ellos y ahogarnos en su vacío sin materia, no para renunciar a lo que muchas veces nos sentimos tentados a renunciar debido a nuestro cansancio señalado por Neruda de ser hombres. Está en nuestras manos convertir en libertad el espacio del mundo y su tiempo, para elevar sobre el cimiento de nuestras tradiciones y perspectivas una entidad nueva que recoja lo anterior, lo limpie, lo fije en el amor y le dé esplendor. La vida a secas debido a su torpeza y su balbuceo no da de sí para el ser humano y la sociedad. Necesitamos un revulsivo que asegure si no la copa de la vida, sí por lo menos la continuidad de la vida como la entendieron los mayores, muy cercana a la de los niños, que no peca de inocente y que mira cómo nosotros, sombras de Eva y Adán, nos alejamos a una oscuridad cerrada donde no sucede el encuentro con el otro.

El revulsivo | Imagen 1

Detalle de un cómic de Dave Alber

https://wikitia.com/wiki/Dave_Alber

Xalapa, Veracruz, 4 de diciembre de 2021

Juan Angel Torres Rechy

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