Miércoles, 18 de mayo de 2022
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Palabras prestadas para el fin del mundo
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Palabras prestadas para el fin del mundo

OPINIóN
Actualizado 03/07/2021
Ángel González Quesada

"La ONU alerta ante una gran ola de calor. El Ártico marca la concentración más baja de hielo en toda su historia. En Estados Unidos, el calor ha causado más de 600 fallecimientos directos en dos días. La policía tuvo que atender más de 230 muertes repentinas en la ciudad canadiense de Vancouver y alrededores. En Lytton, en la Columbia Británica, los termómetros alcanzaron este martes los 49,5°C, rompiendo los récords que ya habían batido de por sí un registro preexistente de hace 84 años". (De la prensa).

Con una inconsciencia, a todos los niveles aterradora, nos estamos matando más rápidamente de lo que preveíamos. Veo, escucho, leo la realidad que me abofetea, y a los sumos sacerdotes del vacío impidiéndome hasta el consuelo del silencio. Y dora el sol al agonizante africano y al fotografiador vacacional bajo el mismo sol, la misma desesperanza. Leo, escucho, veo a las fieras con traje de baño y dientes blancos disputarse los jirones de mundo que me, nos, te queda, y me vuelvo ciego y sordo para tan lacerante oxígeno. Y vuelvo a buscar refugio, consuelo, cobijo en leer poesía, la verdad de la vida. Poesía alta y habladora, no ripios ni espejos ni tarimas llenas de bocas. Vuelvo a la poesía buscando el blanco afán del retorno, la cruz de la tristeza, y tengo cerca, y comparto ahora palabras de un poeta, de los pocos que quedan, Raúl Zurita, el chileno de hierro y nube y sangre y cercanía, el gigante oculto en las montañas, el muecín de la esperanza que hoy me dice que sí, que la tierra echará de su seno a los dormidos. Y su oscuridad me ilumina, y su noche me acuna y su su abrazo me presta los ojos de mirar y ya sé que en la selva de la indiferencia, él amanece:

"Y las cordilleras, los desiertos y las playas abrirán

sus soledades y nuestros cuerpos rotos atravesarán

su soledad, pisarán otra vez los pastos muertos y

parecerá un mar que se encrespa los movimientos

de nuestros cuerpos pisando otra vez las llanuras.

Porque nuestros cadáveres revivirán. Sí, porque

nuestros cuerpos revivirán, y el cielo encendido

será un mar de pasto oyendo nuevamente nuestros

pasos. Y se abrirá un mar en las soledades.

Y se trazará entonces una ruta en las soledades y

como dos amantes que despiertan juntos nuestros

ojos elevándose unirán de nuevo los horizontes

con los glaciares, las cumbres con los abismos,

las cuencas vacías con el océano y serán como

ríos dándoles agua al desierto nuestras pupilas

nuevas inundando las enmudecidas playas. Los

Andes de crestas blancas se juntarán con el

Pacífico, como olas para arriba se nos abrirán los

duros párpados y como un mar subiendo en las

soledades la tierra echará de su seno a los muertos."

RAÚL ZURITA, Una ruta en las soledades', en "Flores que se iban borrando al despertar". Zurita, 2012.

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