Las instalaciones están regentadas por una familia mirobrigense apostando por la comarca, haciendo frente a la situación de pandemia con un control exhaustivo de las medidas de seguridad.
La comarca mirobrigense conserva todavía rincones donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo. Perderse por la comarca de El Rebollar supone adentrarse en un paisaje de calma antigua, entre robledales, agua abundante y esa sensación de libertad serena que solo ofrecen determinados espacios naturales. En la vertiente norte de la Sierra de Gata, a apenas treinta kilómetros de Ciudad Rodrigo y en el límite con Extremadura y Portugal, se encuentra uno de esos lugares destinados a permanecer en la memoria de quien los visita.
La abundancia de robles y corrientes de agua convierte esta zona en un refugio privilegiado durante los meses estivales. Mientras gran parte de la provincia de Salamanca y las tierras del sur de Castilla y León y Extremadura se abrasan bajo el calor, El Rebollar ofrece temperaturas más suaves y una naturaleza que invita a detenerse, respirar y disfrutar sin prisa.
En el término municipal de Villasrubias se encuentra Riofrío, una de las piscinas naturales más apreciadas de la comarca. El nombre no es casual: las aguas del Río Frío mantienen incluso en verano una temperatura sorprendentemente baja, convirtiendo el baño en una experiencia especialmente agradable durante los días de mayor calor.
El acceso resulta cómodo y sencillo. La zona se sitúa junto a la carretera C-526, que conecta Salamanca con Extremadura y que presenta actualmente un excelente estado tras su reciente acondicionamiento.
El enclave fue acondicionado como recinto recreativo en 2015 por el Ayuntamiento de Villasrubias. Desde entonces, el espacio combina la belleza natural del entorno con unas instalaciones pensadas para el disfrute familiar. Amplias zonas verdes, sombras naturales bajo los frondosos robles que dan nombre a la comarca, mesas de piedra para compartir una comida al aire libre, área de juegos infantiles y una espaciosa zona de aparcamiento sombreada completan un entorno especialmente cuidado.
Pero un buen lugar de baño necesita también servicios a la altura del paisaje. Junto a la piscina natural, las instalaciones recreativas cuentan con un asador-restaurante atendido por profesionales, concebido para quienes desean disfrutar de la jornada sin renunciar a una buena mesa.
El establecimiento dispone de una amplia terraza y un espacioso comedor interior, y ofrece una carta variada en la que destacan las parrilladas de carne a la brasa, hamburguesas, platos combinados, bocadillos, pizzas y, especialmente, el apreciado chuletón de buey o de ternera, uno de los platos más demandados tanto por los visitantes como por los vecinos de la comarca. Todo ello acompañado de bebidas refrescantes y de un clima sensiblemente más suave —entre tres y cinco grados menos que en otras localidades cercanas— que convierte la estancia en una experiencia aún más placentera.
Apostar este verano por Villasrubias y por la piscina natural de Riofrío es apostar por una forma distinta de disfrutar del ocio: más pausada, más auténtica y profundamente ligada al paisaje. Un lugar ideal para compartir con familia y amigos una jornada de naturaleza, descanso y gastronomía en uno de los rincones más singulares del suroeste salmantino.