Las imágenes de estas obras, reflejadas en la fotografía adjunta, fueron tomadas en 1932 por Adolf Almató, durante su estancia en Salamanca. Este fotógrafo no se limitó a retratar monumentos, su deseo era el de reflejar el devenir del tiempo y la actividad cotidiana. Ancianos, niños jugando, bestias de carga o, como en esta imagen, transeúntes hacia sus ocupaciones y obreros trabajando.
Las obras tal vez correspondan a los trabajos de pavimentación realizados en la Rúa Antigua y la plaza de San Isidro, terminados en 1932. Desde entonces, el pavimento fue cambiado en varias ocasiones; los cables eléctricos soterrados o, al menos, la mayor parte de ellos camuflados; sustituido el mobiliario urbano y las plantas decorativas, y retirada la verja que circundaba el atrio de la Clerecía, la cual había sido forjada en 1897.
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