Estaba ubicada al oeste del puente romano. Hablamos de la imponente fábrica de curtidos perteneciente a Miguel de Lis (1798-1868), modernizó esta industria convirtiéndola en la empresa más pudiente de la ribera.
Miguel de Lis había heredado esta fábrica de su padre, la cual adaptó a los nuevos sistemas de producción en la última década del siglo XIX. Fue uno de los primeros promotores modernos y ejerció su poder a través de una tupida red de influencias en la zona.
Al producirse en 1835 un notable cambio de relaciones entre la Iglesia y el Estado, Lis y otros curtidores constituyeron la junta de la parroquia de Santiago. En 1847, Miguel de Lis se hizo cargo de las finanzas de la parroquia, ajustando las cuentas desde 1844 y resolviendo una crisis que duraría hasta 1849.
A través de su fábrica, con sus obreros, y su ingenio administrativo, acabaría convirtiéndose en el "dueño" paternalista del barrio de Santiago.
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Fuente textos: El perfil de Salamanca.