El Tormes recupera la sonrisa tras despertar de un mal sueño de 42 años. Sus aguas vuelven a espejear en Ambasaguas a pesar de que sabe que le llega el final, el padre Duero espera ya paciente el abrazo de su hijo hasta hace poco moribundo. Pero ahora su sangre cristalina vuelve a sonreír entre las piedras que juegan en su lecho, al alba en El Encuentro, a su paso por Vendemoro y El Guindalatero, donde la luz marca el camino de los hombres de alforjas y rabero. Sus aguas se encabritan ya en Arnales, en busca del viejo molino, donde miran con dulzura las primeras flores de los almendros. El Teso del Arenal se muestra celoso y brilla a la luz de un Tormes vivo, que corre por Valdelosa para coger aliento ante su último suspiro. Vive libre?
Música: Marijanh