Un Portugal en pequeño donde los adultos disfrutan en grande

De norte a sur, del interior al litoral y también las islas. Un país en escala reducida. ¿Qué tesoros guarda este ‘Portugal dos Pequenitos’?

Área temática de las Casas Regionales | Fotografías: MARTÍN-GARAY

“Todo es minúsculo para nosotros, pero grande para los niños, y todo es verdadero”. Esta frase de Bissaya Barreto, impulsor de Portugal dos Pequenitos, ilustra el espíritu del que fue el primer parque temático portugués (1940), un espacio lúdico-pedagógico situado en Coímbra, en la otra orilla del río Mondego, cerca del convento viejo de Santa Clara y de la Quinta das Lágrimas.

Pero Portugal dos Pequenitos es algo diferente a un parque temático contemporáneo, pervive en él la esencia didáctica con la cual fue concebido.

Visitamos este jardín de construcciones en miniatura una tarde otoñal con los claroscuros propios de la estación. Se trata de un espacio al aire libre, con una misión expositiva y educativa sobre la arquitectura tradicional de las diversas regiones portuguesas continentales e insulares, así como de la arquitectura típica y costumbres de los países donde Portugal tuvo una importante presencia.

Esta obra de entretenimiento hay que entenderla en el marco temporal en que se creó. El Portugal dos Pequenitos se construyó entre finales de los años 30 y finales de los 50 del siglo pasado, es decir, en plena vigencia del Estado Novo.

La esencia pedagógica del parque está alineada con los postulados nacionalistas y ruralistas del régimen, que vio con buenos ojos mostrar y enaltecer la identidad de cada una de las regiones portuguesas, así como la influencia de la cultura lusa en el mundo.

Portugal dos Pequenitos está pensado muy particularmente para el disfrute de los niños. Diseñado en escala reducida, el entretenimiento se muestra adaptado a su tamaño. Salir y entrar en las casas, en el molino, en el corral, en la iglesia o en el palacio es una diversión, es jugar a vivir el país por dentro. Además, este juego se realiza con exclusión de los adultos, que no caben en la mayor parte de los espacios.

Sin embargo, los adultos probablemente lo disfruten el doble, por sí mismos y contagiados por la alegría de los pequeños. Pueden descubrir la tipología constructiva propia de cada zona del país, la historia de los descubrimientos portugueses o todos los estilos arquitectónicos presentes en sus monumentos, además de la influencia de reyes y reinas. En este parque, pequeños y mayores tienen licencia para sorprenderse como niños.

Traspasar las puertas del Portugal dos Pequenitos es entrar de lleno en la ‘portugalidad’ y, después de su recorrido, habremos recibido una clase de geografía, historia y arquitectura portuguesas.

Casas, colores y refranes

Sabemos que hemos llegado al Portugal dos Pequenitos porque su fachada naif evoca un palacete de cuento, con la estatua de dos centinelas dando la bienvenida con fanfarrias.

Está disponible una aplicación que sugiere un itinerario de visita y ofrece algunas explicaciones de los más de 100 puntos de interés existentes. Las locuciones son ofrecidas en portugués e inglés.

Al traspasar la puerta, lo primero que nos proponen es un recorrido por los países que conforman el mundo lusófono: imágenes de dragones, máscaras, vegetación exótica, geometrías singulares, tejados orientales,… Los colores de Guinea-Bissau, Macao, Brasil o Timor aparecen representados en sus correspondientes pabellones.

Los portugueses se aventuraron a la navegación por todos los océanos. Vamos del Atlántico al Índico, y volvemos al Atlántico para conocer las Azores y Madeira. Un gran mapamundi indica los viajes que marcaron el carácter portugués de muchos territorios, impulsados por el Infante D. Henrique, “el Navegante”, en el siglo XV.

Continuamos con un paseo por la monumentalidad de edificios religiosos y civiles, ejemplos de arquitectura románica, manuelina -el gótico tardío portugués- o renacentista. El Monasterio de los Jerónimos de Lisboa, el Convento de Cristo de Tomar o la Universidad de Coímbra están aquí representados.

El Museo del Traje, de la Marina y del Mueble se localizan dentro de este área monumental. Todas sus piezas son miniaturas.

Pero es más allá cuando nos adentramos en un verdadero pueblo portugués, una especie de Barrio Sésamo donde están representados todos los estilos arquitectónicos de la construcción doméstica, condicionados por el clima, la geomorfología y las actividades económicas propias de cada región.

La casa típica de la dehesa alentejana; el vetusto hogar de Tras os Montes; la casa de ‘xisto’ del pinar interior, construida con pizarra y rollos de río; una típica casa solariega del Minho; la casa del Algarve, de influencia árabe; la de los pescadores de Nazaré; una casa noble de Lisboa en medio de una calle con el característico empedrado lisboeta; la rica casa de la Beira Alta, de granito, con porte aristocrático; la casa de Buarcos, entre la sierra y las dunas; la de la Beira Baixa, con sus ventanas en verde y amarillo; o la casa de Caramulo, con fachada cubierta de tejas para protegerse de los helados vientos de las cumbres.


Cada casa regional tiene un azulejo con un refrán o una frase de algún célebre autor portugués, con una clara misión moralizante.

En todos estos espacios, los niños querrán entrar, subir las escaleras, corretear por el patio, meterse en el corral, abrir la puerta del horno comunitario,… Los adultos admirarán el primor artesanal con que están construidos todos los detalles: las contraventanas de madera labrada, el enrejado de ventanas y balcones, la azulejería, las farolas o las tejas.

Un pueblo portugués donde cada casa es distinta y cuenta una historia, una geografía, una manera de vivir. El área de las casas regionales del Portugal dos Pequenitos es mucho más que una casa de muñecas.

Bissaya Barreto

Médico, profesor y humanista, Fernando Bissaya Barreto nació en 1886 en Castanheira de Pêra (Leiria) y fue el impulsor del Portugal dos Pequenitos a finales de los años 30 del siglo XX. La obra no se concluyó hasta veinte años después, aunque una primera fase, la de las casas regionales, fue abierta al público el 8 de junio de 1940.

El arquitecto de las construcciones que presenta el parque fue Cassiano Branco, el otro gran nombre propio del Portugal dos Pequenitos, que plasmó con maestría la riqueza arquitectónica del país, con atención a los detalles.

Además de catedrático en la Facultad de Medicina de la Universidad de Coímbra, Bissaya Barreto participó en la política regional. Se enfocó en la mejora de las condiciones de vida de los habitantes de un Portugal aún con grandes desigualdades en su tiempo. Fundó instituciones de asistencia médica y social, así como centros de enseñanza.

En 1958, junto con un grupo de amigos, creó la Fundación Bissaya Barreto con fondos propios. A su muerte, en 1974, la Fundación fue la heredera universal de todos sus bienes y la continuadora de su obra en pro de la educación, la salud y la cultura.

Entre los objetivos de la Fundación están “la protección de la infancia, la innovación pedagógica y el culto al conocimiento, a la belleza y a la creatividad”. Es una entidad privada de carácter social con carácter de utilidad pública.

El servicio educativo

Portugal dos Pequenitos tiene un espíritu pedagógico, orientado a los niños, a los educadores y a las familias, que desarrolla a través de visitas guiadas para grupos escolares, talleres o formación para profesores.

La labor educativa dirigida a los niños se enfoca en diversas áreas, como la arquitectura, la historia o el medio ambiente y está destinada a preescolares, alumnos de primaria y de secundaria.

Una clase de arquitectura puede girar en torno a las texturas o colores de los materiales empleados en la construcción, trabajando con varios sentidos y desde diferentes disciplinas, como el dibujo, las matemáticas o el componente social de las ciudades.

La filantropía de Fernando Bissaya Barreto se centró en la dignidad y la felicidad del ser humano, entendiendo la vida como un aprendizaje eterno. Aprender jugando, como aprenden los niños.

  • 289.497 visitantes anuales, la mayoría adultos.
  • 16.963 alumnos en visita escolar.
  • 20.005 participantes en las actividades del Servicio Educativo.
  • Unos 140 elementos patrimoniales, repartidos en 3 áreas temáticas.
  • El parque lúdico-pedagógico más antiguo de Portugal, abierto en 1940.
  • El público portugués constituye el 90% de los visitantes. Entre los extranjeros, los españoles son los más numerosos, el 40%.

Datos de la Fundación Bissaya Barreto correspondientes a 2019

  • Busto de Fernando Bissaya Barreto en el parque "Portugal dos Pequenitos"