Miércoles, 30 de septiembre de 2020

El Centro Ephraim Bueno de Figueira de Castelo Rodrigo muestra el legado judío en la Raya

Inaugurado recientemente, realiza una interpretación de las huellas materiales e inmateriales de los judeocristianos portugueses y españoles

El Centro Interpretativo del Patrimonio Judío Ephraim Bueno tiene una función expositiva y pedagógica/ FOTOS: MARTÍN-GARAY

Recientemente ha abierto en Figueira de Castelo Rodrigo un centro interpretativo del patrimonio judío existente en este concejo y en toda la región de Riba-Côa. El centro lleva el nombre de Ephraim Bueno, hombre de ciencia y de letras, por ser un representante ilustre de esta comunidad nacido en Castelo Rodrigo, que vivió la diáspora, y llegó a ser médico del Príncipe de Orange y de Rembrandt, por el que fue retratado.  

Además de conocer la figura de Ephraim Bueno, el visitante comprobará que el centro aporta algo importante en cuanto a la recogida y explicación de las marcas judeocristianas existentes en la comarca, pero también por toda la región de la Beira y Tras-os-Montes, donde consta la existencia de comunidades hebreas, al menos, desde la Edad Media, que vinieron a ampliarse con la llegada de judíos castellanos a partir del decreto de expulsión de los Reyes Católicos en 1492.

Pone la atención este centro en el patrimonio material y también en el patrimonio intangible, como impronta cultural dejada en el territorio, reflejada en algunas viviendas, en objetos encontrados y en los usos y costumbres, sobre los que comenzaron a interesarse los estudiosos en el siglo XX.

El Centro Interpretativo del Patrimonio Judío Ephraim Bueno denota un considerable esfuerzo recopilatorio que se traduce en una exposición con espíritu pedagógico, presentada en portugués y en inglés, sin ahondar en detalles ni ofrecer novedades significativas en la temática, pero con algunos árboles genealógicos que reflejan la relación existente entre las comunidades judías de la península ibérica, sus alianzas matrimoniales, y su identidad errante a lo largo de los siglos.

El Centro muestra una explicación cronológica de la presencia judía y judeoconversa que ha llegado hasta nuestros días. Un recorrido que comienza en plena Edad Media y acaba con el resurgir oficialista en el siglo XX, con el aparecimiento de ciertos movimientos de ‘rescate’ y la organización de los miembros aún existentes en Portugal en comunidades y sinagogas.

Además, dedica un amplio espacio a la Inquisición, aparecida en Portugal en 1536, particularmente a explicar su jerarquía y la estructura del proceso, pasando por algunos detalles como la explicación de los diferentes sambenitos. La Inquisición fue abolida en Portugal en 1821.

Se recogen las persecuciones por acusación de judaizante y las grandes masacres, como el pogromo de Lisboa de 1506 en el que fueron asesinados más de 4.000 judíos.

Se incluye un espacio dedicado a enlazar con la parte más atractiva de la práctica judía -a ojos de un visitante no practicante de esta religión- como puede ser la simbología de las principales festividades anuales o los rituales en determinados momentos del ciclo vital, como las dos partes en que se divide la ceremonia del matrimonio, la muerte y los ritos funerarios o los ayunos.

Así, encontramos una concisa explicación de fechas tan sagradas como el Rosh Hashanah, el Yom Kippur o la Pessach. Pero también un calendario judío donde localizar las épocas en que se concentran fiestas particularmente importantes como los meses de Nissan o Tisheri.

Nos sorprenderán las varias explicaciones etimológicas y sociales para la designación de ‘marranos’ que se daba a los judíos portugueses conversos, un término no siempre despectivo como inicialmente se piensa. El centro muestra algunas certezas pero, sobre todo, incógnitas y preguntas, en un pasado judío a veces difícil de demostrar.

Las informaciones y hallazgos expuestos se relacionan con expertos en la temática sefardí, mencionándose nombres como el profesor Adriano Vasco Rodrigues, la arqueóloga Elisabete Robalo, la investigadora Genie Milgrom y los arquitectos Graça Correia Ribeiro o Miguel Torres, entre otros.

Un repaso por la historia de los judíos sefardíes que vivían entre cristianos

La visita al Centro Ephraim Bueno comienza con un homenaje a la familia Machado, los antiguos moradores de esta casa. Se trata de una familia ilustre del concejo, proveniente de la localidad de Mata de Lobos, emparentada por matrimonio con los Metelo de Nápoles, una estirpe de la aristocracia regional con casa solariega que aún se conserva en Pinhel.

Ricardo Soares Machado mandó construir esta casa, situada hoy en el centro histórico de Figueira de Castelo Rodrigo, durante la última década del siglo XIX para vivir en ella con su esposa, Laura Metelo de Nápoles. Uno de sus hijos, Alexandre Joaquim Metelo de Nápoles Machado, la heredaría.

En 1999 fue adquirida por el Ayuntamiento de Figueira de Castelo Rodrigo para albergar varios servicios municipales, encontrándose aún en ella el Archivo Municipal. La casa mantiene los suelos y techos de madera y llama la atención el estuco de las paredes, de principios del XX, imitación de mármol.

La visita al centro interpretativo judío propiamente dicho comienza con el ascenso de la escalera que lleva al primer piso. Ahí, distribuidos por las paredes, se muestran paneles con los vestigios más antiguos relativos al pueblo israelita encontrados en Portugal.

Una vez arriba, un paseo por las vivencias judías medievales, y relevancia para la etapa posterior a la conversión forzada al cristianismo de los sefardíes, impuesta primero por los Reyes Católicos en 1492 y después por el rey D. Manuel I de Portugal en 1496, bajo pena de muerte y confiscación de todos sus bienes.

Muchos de los judíos españoles que llegaron se asentaron en estas tierras fronterizas, como los más de 30.000 que se cree que salieron de Ciudad Rodrigo. Transformados la mayor parte de ellos en ‘cristianos nuevos’, dieron paso a una larga etapa que ha dejado muchas señales de su forma de vida, habitualmente tendentes a probar la veracidad de su conversión.

En un mapa interactivo podremos descubrir las marcas cruciformes encontradas en viviendas existentes en casi todas las localidades que componen el concejo, particularmente en Mata de Lobos, Almofala, Castelo Rodrigo, Escarigo, Escalhão o Vilar Torpim. Marcas hebraicas más evidentes, como la alusión a la Sukkot (Fiesta de los Tabernáculos) en una piedra de granito o las ‘Tablas de la Ley’ sobre una posible ara romana, ambas halladas en Escarigo. Dudas aún sin resolver por los expertos sobre estas marcas grabadas en granito, cuyas réplicas podemos contemplar en este Centro.

Más evidencias sobre su origen judeoconverso hay en la cortina encontrada en la iglesia de Vermiosa, con clara simbología hebrea, que originalmente habría estado destinada a cubrir un Ekhal, el armario donde en la sinagoga se guarda la Torá.

Continuando con la visita, nos depararemos con la alusión al edicto de 1497 del rey portugués D. Manuel I, por el que los hijos menores de 14 años fueron sustraídos a la fuerza a sus padres judíos para ser bautizados y criados por familias cristianas; la prohibición de investigar a los nuevos cristianos durante un periodo de 20 años así como la prohibición de salir del reino.

Conoceremos la poderosa figura de Francisco de Castro (1574-1633), obispo de Guarda, rector de la Universidad de Coímbra e Inquisidor General del Reino; el perdón general de la ‘culpa judía’ concedido por el Papa Clemente VIII en 1605 a cambio de 1,7 millones de cruzados; el primer Auto de Fe celebrado en Coímbra en 1567 y el último, celebrado en Lisboa en 1766; o el fin de la distinción entre cristianos viejos y nuevos decretada por el Marqués de Pombal en 1773.

Pasaremos a una de las partes más amenas de la visita, la que explica la simbología judía a través de las festividades, como las siete bendiciones sobre la copa de vino durante la boda o el huevo cocido en la cena de la Pessach, que simboliza el triunfo de la vida sobre la muerte.

Lugar también para el importante papel de la mujer en las comunidades judeocristianas. Ellas fueron las verdaderas trasmisoras de creencias en los largos siglos en que la religión se vivió en el secreto del hogar, sin ‘ley’ (sin poder acudir a los textos sagrados) y sin rabino. Fueron portadoras de la fe, de costumbres, oraciones, poemas y canciones en lengua sefardí que han llegado hasta nuestros días.

Acaba la muestra con el Movimiento de Rescate en Portugal y su frustración por las ideologías fascistas surgidas en Europa en la primera mitad del siglo XX.

La diáspora de los judíos portugueses se extiende por todo el mundo, pero su papel fue relevante en la organización de la comunidad sefardí de Ámsterdam, Amberes o Nueva York.

Ephraim Bueno o Martim Albares Boeno, un judeoconverso de Castelo Rodrigo en la corte de los Orange

Nacido en una familia de judeoconversos con antepasados judíos españoles venidos de Córdoba y Nájera cuando comenzaron las persecuciones a finales del siglo XIV, Ephraim Ezechiel Bueno nació en Castelo Rodrigo en 1599, en el seno de una familia de prósperos comerciantes procedentes de Torre de Moncorvo, población portuguesa donde había una gran comunidad judía.

Como era habitual en judíos conversos, tenía dos nombres, el hebreo y el cristiano, Ephraim y Martim, utilizando éste último para la firma de documentos oficiales.

Con varios tíos y tíos abuelos juzgados por la Inquisición, la familia pronto se vio obligada a continuar con el exilio, pasando por Burdeos y Ámsterdam. Fue en la Universidad de Burdeos donde Ephraim Bueno se doctoró en Medicina en 1642, siéndole atribuida una cátedra de docente. “Se consagró entusiastamente al estudio de la Medicina, como un atleta lleno de coraje, recorriendo el camino de este arte”, reza en su diploma de doctorado.

A través de su árbol genealógico, sabremos de sus dos matrimonios con Ester y Judith en Ámsterdam, ambas judías portuguesas, y de su implicación junto con su padre, Joseph Bueno, en la vida intelectual de la ciudad, participando en numerosos proyectos sociales y culturales de la comunidad hebrea de Ámsterdam, compuesta en aquel momento por más de 3.000 judíos, la mayoría de origen portugués.

Ephraim Bueno fue un judío instruido en muchos saberes, respetado médico, políglota y promotor de las artes en los Países Bajos. Además de médico del Príncipe de Orange se cree que lo fue también de Rembrandt, en pago de cuyos servicios sería retratado en dos ocasiones por el afamado pintor.

En la sala principal del Centro que lleva su nombre, está colgada una réplica del retrato al óleo de Ephraim Bueno, realizado por Rembrandt hacia 1647. El pintor flamenco lo retrataría otra vez en 1656. El doctor Bueno murió en Ámsterdam en 1665.

La judería de Castelo Rodrigo

Desde al menos 1209 hay presencia documentada de judíos en esta comarca. Así lo asegura el profesor Júlio António Borges y otros estudiosos en la materia basándose en el Foro de Castelo Rodrigo de esa fecha, que recoge un apartado dedicado a regular algunas relaciones entre cristianos y judíos. En esa época Castelo Rodrigo, que hoy es un pequeño pueblo, era cabeza de comarca.

Más tarde, Castelo Rodrigo fue uno de los cinco pasos fronterizos habilitados para la salida de judíos de España hacia Portugal, después de las negociaciones entre los Reyes Católicos, el rey D. João II de Portugal y los representantes de la comunidad judía sefardí.

Castelo Rodrigo es el pueblo donde más fácilmente se visibilizan los vestigios, por estar todo él bien conservado. Al ser un recinto amurallado, facilitaría la organización de la judería, con la estructuración del Erub, el área dentro de la cual era posible realizar ciertos movimientos durante el Sabat sin incumplir los preceptos.

Aquí aún existe la Rúa de la Sinagoga. Encontramos la cisterna al lado del lugar donde anteriormente estaría ésta, con el Wikwé para el baño litúrgico de las mujeres. En la Rúa da Cadeia observamos una inscripción hebrea en el dintel de una puerta, datada en 1509.

Los huecos existentes en los muros de entrada de algunas viviendas indican el lugar donde se colocaría la Mezuzá, después transformada en cruz.

La Parokeh de Vermiosa

Uno de los puntos más interesantes de este centro interpretativo es la exposición en una vitrina de la cortina descubierta en la iglesia de Vermiosa. Se trata de una tela de lana bordada con evidentes motivos judíos, como el león, la palmera de Palestina o las aves del Paraíso.

Los expertos creen que habría venido de España en el siglo XVI, posiblemente desde la sinagoga de San Felices de los Gallegos, población situada en la otra orilla del río Águeda. Originalmente, estaría colocada delante o en el interior del Ekhal, el armario sagrado que guarda la Torá. Podría haber sido ofrecida a la iglesia por cristianos nuevos para probar su conversión. Durante todo este tiempo y hasta hoy, en la iglesia de Vermiosa sólo se lucía durante la Semana Santa para adornar el púlpito.

Regreso al judaísmo oficial. A la búsqueda del pasado judío medieval

En el siglo XX se despertó un interés creciente por los vestigios judíos existentes en la península ibérica, algunas veces impulsados por la propia comunidad sefardí residente en otros países, con la creación del estado de Israel y por la propia presión del turismo histórico-religioso.

Se sabe de algunos practicantes del judaísmo existentes en este concejo de Figueira de Castelo Rodrigo que salieron a la luz ya en el siglo XX.

Además de la comunidad israelita de Belmonte, descubierta casualmente por el ingeniero judío polaco Samuel Schwartz a principios del siglo pasado, el capitán Barros Bastos dedicó muchos esfuerzos a estructurar a practicantes, descendientes y simpatizantes en Juntas Judaicas. Así, fue inaugurada la sinagoga de Oporto en 1927 y la de Bragança en 1928.

A comienzo de los años treinta, con el auge de los movimientos fascistas en Europa y la dictadura de Salazar en Portugal, se interrumpen estas iniciativas, que solo vuelven a aparecer en Portugal ya en la década de los ochenta.

Durante siglos en la península ibérica convivieron judíos, musulmanes y cristianos. Los ecos de sus costumbres cotidianas aún resuenan en muchos territorios. La impronta que dejaron se halla hoy reflejada en el patrimonio material pero también en proverbios y otras marcas de la cultura popular que forman parte de las actuales creencias.

En el año 5780 del calendario judío (2020 en el calendario gregoriano), quedó inaugurado en Figueira de Castelo Rodrigo el Centro Interpretativo del Patrimonio Judío Ephraim Bueno, un espacio aglutinador de las huellas tangibles e intangibles de la cultura sefardí en la Raya. 

La entrada al Centro es, al menos de momento, gratuita. Para visitarlo deberá concertar cita previa en la Oficina de Turismo de Figueira de Castelo Rodrigo (+351 271 311 365 o turismofcr@cm-fcr.pt). El aforo está limitado, hay disponibles hidrogeles para usar a la entrada y salida y el uso de mascarilla es obligatorio. La visita es orientada por un técnico municipal.

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