Viernes, 23 de octubre de 2020

Amar a Ofa, la leyenda más bonita de la Beira

Érase una vez…una linda muchacha llamada Ofa, llegada desde Castilla para dejar huella en toda una región portuguesa

Puerta de Oriente, Castelo Rodrigo/ Rep. Gráf.: Raquel Martín-Garay

Durante hoy y mañana el pueblo histórico de Castelo Rodrigo acogerá a todos aquellos visitantes que quieran participar en un evento cuyo núcleo es una historia de amor que dio nombre a la mayor sierra de la comarca de Riba Côa.

Situados frente a frente, Castelo Rodrigo y la Serra da Marofa tienen altitudes semejantes, rondando los 1.000 metros, y conforman la imagen simbólica de esta tierra. Por eso, la programación de este evento incluye un rally fotográfico para sacar todo el jugo a las potentes vistas que durante estos días claros de verano se consiguen desde estos altos. Además, habrá almuerzos y cenas comunitarias en las casas de los propios habitantes de la aldea, visitas guiadas informales, demostraciones culinarias y degustación de productos, contemplación de mágicos atardeceres frente a la Marofa y concierto en el Palacio de Cristóvão de Moura.

Toda una cuidada programación realizada por las Aldeas Históricas de Portugal (AHP) junto con el municipio de Figueira de Castelo Rodrigo, para celebrar el final del verano en comunidad y tener un encuentro con la Historia.

Ofa, mujer amada                                                                                                                              

Suponemos que Ofa fue una mujer muy amada. Así lo esperamos, así lo deducimos si su historia de amor dejó marca en el nombre de la montaña más emblemática de Riba Côa: la Serra da Marofa.

La historia de Castelo Rodrigo se entremezcla con la de los judíos en Portugal. Se sabe que esta tierra acogió a muchos de los que fueron expulsados de España a finales del siglo XV. La aldea está llena de vestigios de esta comunidad.

Cuando en 1492 los Reyes Católicos decretaron la expulsión de los judíos de España, muchos de ellos cruzaron la frontera para instalarse en las vecinas tierras del interior portugués. Ese sería el caso de Zacut y su familia, que provenientes de alguna de las numerosas comunidades judías existentes en Castilla, se instalaron en este territorio de Riba Côa.

Zacut era un judío rico, enseguida comenzó a comprar tierras de labor en las faldas de la mayor sierra de la región, hoy llamada Serra da Marofa, en cuya cumbre construyó su casa. Plantó muchas hectáreas de vid, recuperó olivos y almendros, en unas tierras cultivó cereales y forrajes para su numerosa vaquería y en otras pastaban sus rebaños de ovejas y cabras.

Pronto Zacut se convirtió en uno de los hombres más conocidos de la región por su inmensa fortuna. En ese tiempo, en un pueblo cercano, llamado Cinco Vilas, vivía una familia de rancio abolengo, cuyo único hijo varón, de nombre Luis, era uno de los mejores caballeros de la comarca en la cual se le conocía por ‘el Hidalgo de Cinco Vilas’.

Zacut era viudo y había llegado a Castelo Rodrigo acompañado por su única hija, de nombre Ofa, y otros parientes judíos.

Se corrió la voz de que la muchacha judía era muy bonita y en la región la comenzaron a llamar ‘la mora Ofa’. Como vivía en lo alto de la montaña, pocos conseguían verla. Motivado por la curiosidad de conocer a Ofa, el caballero de Cinco Vilas urdió un plan para conseguir entrar en la casa de Zacut. “Antes de que llegue el invierno, habré cenado con Ofa”, apostó con sus amigos.

El hidalgo caballero le facilitó a Zacut varios negocios que le resultaron muy provechosos y así se ganó su confianza, pero no logró entrar en su casa. Entonces, contrató a unos asaltantes para que atacasen a Zacut, asalto del que él lo defendería, ganando así, además de su confianza, su gratitud. Para demostrársela, Zacut le invitó a cenar a su casa con su familia. Objetivo conseguido.

Sin embargo, algo no previsto sucedió, y es que, cuando el presumido caballero conoció a la ‘mora Ofa’, surgió el romance entre ellos. Lejos de ser una bendición, suponía todo un problema. La muchacha profesaba la religión hebrea, el caballero era cristiano, sus familias se opondrían a ese noviazgo, que nunca podría acabar en boda.

Los jóvenes comenzaron a verse a escondidas. Un secreto a voces, ya que, cuando los habitantes del pueblo veían pasar al hidalgo y le preguntaban dónde iba él respondía: “vou amar Ofa” o “vou ver o meu amor Ofa”. Así, dos sentidas palabras dieron nombre a esta sierra: Amar-Ofa.

Pero como no hay mal que por bien no venga, en 1496 también el rey portugués Manuel I, coaccionado por sus suegros los Reyes Católicos, decretó la expulsión de los judíos de Portugal o su conversión al cristianismo. Por suerte para Luis y Ofa, Zacut y su familia no estaban dispuestos a empezar de cero una vez más, su hacienda era grande y les habían acogido bien en Castelo Rodrigo, así que, decidieron quedarse y convertirse a la fe cristiana.

Dicen que el matrimonio se celebró en el cercano Convento de Santa María de Aguiar y que, a esas alturas, ya todos llamaban a la montaña donde vivía la bella Ofa, Serra da Marofa.

Serra da Marofa, un estandarte en el paisaje de Riba Côa

Esta leyenda es la que se recrea durante este fin de semana en Castelo Rodrigo, una de las 12 Aldeas Históricas de Portugal. Mediante un tour fotográfico por la Serra da Marofa se recordará la explicación popular del nombre de esta montaña que sobresale en el paisaje de Riba Côa. Con sus 997 metros de altitud es una atalaya perfecta desde donde obtener una panorámica de todo el valle: hacia el este, el río Águeda y España, hacia el oeste Pinhel, hacia el sur la Serra da Malcata y La Estrella y hacia el norte las recortadas cumbres que protegen el Duero.

Su visión no deja indiferente y es un punto de referencia en el horizonte, pues se avista desde muchos altos de la meseta beirã.

La imagen más icónica de la Serra da Marofa es el Cristo Rey, que abraza y bendice Figueira de Castelo Rodrigo. Esta imponente escultura de granito blanco, de seis metros de altura, está aquí desde el año 1956 y estaría inspirada en el Cristo Redentor de Río de Janeiro, siendo algo anterior al Cristo Rey existente en Almada (Lisboa).

Desde la base hasta la cima, la sierra está acompañada por capillas dedicadas a los misterios del rosario, están representadas las doce estaciones del Vía Crucis y hay una cripta subterránea.

El nombre de Marofa: etimología, historia y tradición

Como todo lo que se remonta a un tiempo muy anterior a la memoria de los más viejos del lugar, hay controversia en torno a la explicación del origen del nombre de esta singular sierra.

Algunos estudiosos son partidarios de considerar que en origen el topónimo sería Morofa, en lugar de Marofa. Etimológicamente, Mor: mayor y Ofa: monte, harían referencia al mayor monte que hay en la comarca.

El prestigioso historiador y arqueólogo Adriano Vasco Rodrigues ha afirmado que el nombre derivaría del árabe, con el significado de “la sierra que indica el camino”.

Con una u otra grafía y siguiendo una u otra corriente etimológica, la realidad es que existe una bonita leyenda basada en datos históricos que da un sentido a esta sierra y le otorga también una fuerza. Esta historia se recrea durante hoy y mañana en uno de los pueblos más bonitos de Portugal y que está a muy pocos kilómetros de Salamanca. Castelo Rodrigo guarda memorias en cada una de sus esquinas y callejuelas.

La programación de la fiesta alrededor de la historia de Amar-Ofa puede ser consultada aquí: https://cm-fcr.pt/agenda-de-eventos/castelo-rodrigo-a-lenda-da-marofa/

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