Sábado, 16 de febrero de 2019
Ciudad Rodrigo al día

El Obispo de las brújulas que llegó inesperadamente y se marcha de forma abrupta y misteriosa

Raúl Berzosa ha estado prácticamente 8 años como Obispo de Ciudad Rodrigo

Apenas dos semanas han faltado para que Raúl Berzosa cumpliera 8 años exactos como Obispo de Ciudad Rodrigo, cargo para el que fue nombrado el 2 de febrero de 2011 por el que era Papa por aquel entonces, Benedicto XVI, aunque no tomó posesión hasta dos meses después, el 9 de abril, en una multitudinaria celebración en la Catedral de Santa María.

Su llegada a la Diócesis de Ciudad Rodrigo fue totalmente inesperada, ya que, en un movimiento muy poco habitual por parte de la Santa Sede (suele haber un período de vacancia), se anunció su nombramiento el mismo día que se oficializó el del anterior prelado de Miróbriga, Atilano Rodríguez, como Obispo de Sigüenza-Guadalajara.

Precisamente, siempre se ha considerado que este nombramiento ‘exprés’ tuvo como finalidad evitar que surgiesen las mismas dudas y temores en torno al futuro de la Diócesis que hubo planeando por Ciudad Rodrigo en la anterior vacancia episcopal, desde que Julián López fue nombrado Obispo de León en marzo de 2002 hasta que se designó a Atilano Rodríguez como su sucesor en febrero de 2003.

Su historia previa

Nacido en Aranda de Duero (Burgos) el 22 de noviembre de 1957, y ordenado sacerdote por el Papa Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982 en Valencia, Raúl Berzosa llegó a la Diócesis de Ciudad Rodrigo procedente de Oviedo, donde estuvo como Obispo Auxiliar desde el 22 de marzo de 2005 hasta su traslado a Miróbriga.

Berzosa inició su carrera eclesiástica en 1982 como vicario parroquial de Medina de Pomar (Burgos), asumiendo en 1984 las parroquias burgalesas de Pampliega, Villazopeque, Palazuelos de Muñó, Barrio de Muñó y Belbimbre. Desde ese año hasta 1987 estudió en Roma la Licenciatura en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, y los cursos diplomáticos en la Pontificia Academia Eclesiastica. En su estancia en Roma, hizo incluso un curso de periodismo en el Instituto Profesional ‘Lazio’.

Como otros puntos destacados de su carrera eclesiástica antes de llegar a Ciudad Rodrigo, fue secretario de los Obispos de las Diócesis de Castilla y León de 1994 a 2005, y Pro-Vicario General y Vicario Pastoral de la Archidiócesis de Burgos de 1993 a 2004. Una vez en tierras civitatenses, fue nombrado en 2014 miembro del Pontificio Consejo para la Cultura por parte del Papa Francisco, viajando en varias ocasiones a El Vaticano.

Su estancia en la Diócesis de Ciudad Rodrigo

Desde su llegada a Ciudad Rodrigo se mostró como un Obispo muy activo, destacando que el mismo año de su llegada (coincidiendo con el 850 aniversario de la Diócesis) fue el principal impulsor de una gran reforma del Palacio Episcopal, en la que se renovó toda la zona de oficinas, y se creó en un espacio abandonado el salón de actos Obispo Mazarrasa, al que se le ha dado mucho uso. Como otra novedad en espacios, en la Seo mirobrigense se movió su Sede Episcopal al primer plano del altar (hasta entonces estaba ‘al fondo’).

Con bastante carisma, a nivel eclesiástico destaca la realización durante el Curso Pastoral 2013/2014 de una Asamblea Diocesana para analizar a todos los niveles cuál era la situación de la Diócesis Civitatense y por dónde se debía tirar. Además de tener que hacer continuos cambios y ajustes en las parroquias debido a la falta de vocaciones y a las jubilaciones eclesiásticas, Berzosa nombró como Vicario General –cargo vitalicio- a Tomás Muñoz Porras, y como Vicario de Pastoral a José Manuel Vidriales. De igual modo, le tocó lidiar con el cierre del Convento de Las Claras hace dos años, y en el lado opuesto, dio luz verde a la nueva Iglesia de El Salvador.

Coincidiendo con la mencionada Asamblea Diocesana, Berzosa publicó un poemario dedicado a diferentes espacios de Miróbriga, titulado Ciudad Rodrigo: temporal y eterno, ciudad y pueblo, esencial y concreto (que en aquel momento a algunos le sonó a ‘despedida’). Precisamente, uno de los rasgos más destacados de Raúl Berzosa es su amplísima producción literaria, escribiendo como mínimo una decena de libros durante su estancia como Obispo Civitatense, llegando a participar en la Feria del Libro de Ciudad Rodrigo como autor.

A nivel social, hay que recordar que Raúl Berzosa pronunció el pregón de la Semana Santa Mirobrigense en el año 2016, invitado por la Cofradía de La Soledad, para la cual en 2018 pronunció el sermón previo a la procesión nocturna del Viernes Santo. En materia de Semana Santa, impulsó asimismo el lavado de pies a miembros de Cofradías en la Catedral de Santa María durante la Misa de la Cena del Señor de la tarde del Jueves Santo. Por cierto, que en sus primeros tiempos Berzosa tuvo que mediar entre las cofradías para poner paz en sus disputas.

En otros ámbitos, se puede destacar su vertiente artística, tocando el piano en varios momentos (especialmente en las galas solidarias organizadas en el Teatro Nuevo por la Delegación Diocesana de Evangelización y Nuevas Tecnologías). Esa vertiente artística también salió a relucir en las visitas que ha hecho en los últimos años (desde 2014) la Rondalla III Columnas al Palacio Episcopal para presentar sus coplas carnavaleras.

Considerado un Obispo amable, cercano y brillante por parte de los fieles civitatenses (serán especialmente recordadas sus ‘brújulas’ para explicar todo tipo de situaciones atendiendo a los 4 puntos cardinales), su final como Obispo de Ciudad Rodrigo ha sido bastante abrupto. Tras presidir con normalidad el domingo 10 de junio las confirmaciones en el Seminario Diocesano, el viernes 15 se anunció que el Papa le concedía un retiro temporal por motivos personales, sin darse más explicaciones.

Eso ha llevado a que durante estos meses se hayan desatado todo tipo de especulaciones en torno a su paradero y su situación, mostrando varios fieles su malestar de forma pública tras no celebrarse en la Catedral el pasado Día de Navidad la Misa Estacional en la que se impartía la Bendición Papal con indulgencia plenaria. Finalmente, este jueves 16 de enero, su andadura como prelado civitatense ha llegado a su final al aceptar su renuncia el Papa.