Lunes, 6 de julio de 2020

Bordalo Pinheiro, cuando la cerámica portuguesa alcanza la categoría de icono

La mítica marca de vajillas y otras piezas cerámicas, nacida en 1884,  continúa muy viva, mostrando su reconocible sello por todo el mundo

Típica cerámica naturalista Bordalo Pinheiro/ Fotos: R. Martín-Garay

Rafael Bordalo Pinheiro (Lisboa, 1846-Caldas da Rainha, 1905) es considerado el ‘padre’ del cómic portugués. Además de dibujante, humorista gráfico  y caricaturista, fue ceramista, decorador, periodista y hombre de teatro. El ‘hombre de los siete oficios’, como dirían en Portugal. Personaje irreverente, de lápiz y crítica punzante, fue un genio de la cerámica, que con él alcanzó unos parámetros de calidad nunca antes conseguidos.

La marca Bordalo Pinheiro surgió en 1884, cuando el maestro lisboeta llegó a la localidad de Caldas da Rainha, -famosa ya por sus numerosas fábricas de cerámica, además de por su balneario-, para asumir la dirección técnico-artística de la Fábrica de Porcelanas de la villa termal.

La pulsión creadora de un artista con mucha personalidad

Rafael Bordalo Pinheiro era amante del buen comer y beber, de la vida social y de todos los placeres sensoriales. Irritaba a los poderes públicos, pero la pujanza de su obra podía más. La fuerza de la Naturaleza le inspiraba y se reflejaba en sus diseños. Probablemente, sociedad y naturaleza sean los mayores detonantes de su impulso creador.

En 1884 le proponen la jefatura técnico-artística de la Fábrica de Porcelanas de Caldas da Rainha. La localidad termal contaba en la época con muchas alfarerías y fábricas de cerámica, algunas especialmente dedicadas a la producción de vajillas.

Como creativo en esta fábrica, alcanza la más alta escala de calidad, originalidad y versatilidad. La cerámica de Bordalo Pinheiro es todo salvo sencilla, no fue concebida para pasar desapercibida, sino para ser la protagonista de mesas y espacios. Sus volúmenes son grandes, las piezas lucen exuberantes, vistosas, coloristas, excesivas; no aptas para minimalistas ni para apartamentos pequeños, perfecta para casas de campo y espacios al aire libre, donde estas piezas de estilo naturalista armonizarán con el ambiente.

La cerámica de la marca Bordalo Pinheiro es tan personal, que la reconoceremos al instante, exhibiéndose en espacios a los que imprime un aire natural.

Comienza en Caldas da Rainha la fase naturalista de Bordalo Pinheiro, que produce no sólo peculiares piezas de loza, sino también personajes en cerámica y multitud de figuras animales, destacando sus célebres ranas, peces, golondrinas, caracoles, avispas o lagartos, pero, sobre todo, gatos. El gato es un animal que le fascina y está presente a lo largo de toda su obra, como el ‘Gato Assanhado’ (Gato Irritado), uno de sus ex libris.

Más de un siglo después de su muerte, la cerámica Bordalo Pinheiro se asocia a Portugal, siendo uno de los estilos cerámicos portugueses más fácilmente identificables. Ha triunfado absolutamente en cuanto a la creación de lozas de corte naturalista y piezas decorativas para el hogar, con las que alcanzó un primor inigualable en técnicas de modelado y esmaltado y en la delicadeza de los detalles.

El Bordalo Pinheiro periodista y humorista gráfico

Rafael Bordalo Pinheiro (1846-1905) es una de las figuras más importantes de la cultura portuguesa del s. XIX. Comenzó a dibujar ya en las paredes del claustro del colegio donde estudiaba, caricaturizando a los profesores, pero es a partir de 1870 cuando empieza a publicar lo que en aquel entonces se llamó ‘dibujos en cuadraditos’, una secuencia narrativa figurada. En 1872 edita su primer álbum de dibujos. Había nacido, sin saberlo, el cómic portugués.

Como humorista gráfico fue agudo, irónico, mordaz; ninguno de los políticos o de las figuras públicas de la sociedad portuguesa de la época se libró de su lápiz. Todas sus creaciones eran de una calidad nunca antes alcanzada.

Como periodista, fundó varios periódicos, en los que dirigía, editaba, escribía y dibujaba. Los más destacados fueron ‘O António Maria’, ‘Pontos no ii’ y ‘A Paródia’. Muy apreciado por el público desde sus inicios, gracias a ello consiguió esquivar la censura a lo largo de su trayectoria como periodista y humorista gráfico, a pesar de su corrosiva crítica, logrando siempre mantener su independencia a ultranza.

Sus creaciones interpretaban la convulsa vida política y social portuguesa de finales del s. XIX y son una herramienta muy útil para comprender la realidad del país en aquella época. Curiosamente, alguna de las situaciones que Bordalo Pinheiro señalaba con el dedo de sus dibujos, tienen mucha similitud con la realidad actual, por lo que su obra gráfica continúa viva y se entiende perfectamente.

Las vicisitudes de la marca

Bordalo Pinheiro vivió en Caldas da Rainha desde 1884 hasta su muerte, en 1905, salvo el periodo comprendido entre 1875 y 1879, que vivió en Brasil, donde se dedicó principalmente a la labor periodística.

Las publicaciones que abría no duraban mucho tiempo, bien por motivos políticos, bien por problemas económicos. La fábrica que dirigió en Caldas tampoco tuvo mucho éxito financiero, no así artístico, pues enseguida la marca adquirió proyección nacional e internacional debido a su gran calidad artística.

El taller que fundó en Caldas pasó a ser dirigido tras su muerte por su hijo, Manuel Gustavo Bordalo Pinheiro, también artista cerámico, pero en 1920 la fábrica se vio seriamente amenazada por la quiebra. Fueron los trabajadores, junto con un grupo de empresarios caldenses, los que la salvaron de caer.

En el año 2008 volvió a pasar por una situación económica complicada y esta vez se resolvió siendo comprada por el Grupo Visabeira, -multinacional de origen portugués, dedicada al sector inmobiliario, hotelero, de las telecomunicaciones e industrial-, del que también forma parte otra marca emblemática portuguesa de porcelanas, Vista Alegre. Ambas se venden hoy en las tiendas que la marca tiene por todo el mundo, así como en las mejores tiendas de decoración.

El legado ceramista de Bordalo Pinheiro sigue manteniendo los principios que le dieron su identidad, exuberante pero delicado, y eminentemente práctico.

La Ruta Bordaliana

Digamos que Bordalo Pinheiro es a Caldas da Rainha lo que Fernando Pessoa al Chiado, en Lisboa.

Desde el año 2015 el viajero que pase por Caldas podrá conocer la parte más castiza de su obra callejeando por sus adoquinadas rúas. Más de 20 son las piezas que componen la Ruta Bordaliana en la localidad donde desarrolló su faceta como ceramista.

Personajes icónicos de su obra, como el Zé Povinho, -representante del pueblo portugués-, la María Paciencia, la Campesina, el Policía o el Cura, caricaturas de la sociedad de su época. Pero también las figuras más representativas de su producción naturalista, como el gato, la rana, el lagarto, la golondrina o el caracol.

Todas las piezas son de grandes dimensiones y se fabricaron en el taller Bordalo Pinheiro de Caldas da Rainha, donde hoy en día se continúan produciendo nuevos diseños según el estilo, los moldes, los colores y las técnicas que creó el artista a finales del s. XIX.

Museo Rafael Bordalo Pinheiro y Museo de la Cerámica

El complejo Rafael Bordalo Pinheiro se sitúa en la calle que lleva su nombre y se compone de fábrica, museo, restaurante y tienda. Todo aquí gira alrededor del universo bordaliano.

El Museo de la Cerámica se inauguró en 1983 para vincular de forma definitiva la localidad con la industria cerámica, que aquí surgió siglos atrás, por ser ésta una zona de suelos arcillosos.

Además de contar con piezas de Rafael Bordalo Pinheiro, expone obras de otros ceramistas portugueses de relieve, como Manuel Cargaleiro, así como lozas de otros artistas nacionales e internacionales.

Pero no sólo por las piezas de porcelana es conocida Caldas da Rainha, sino, en general, por la producción cerámica, incluyendo los azulejos. Por ello, este Museo de la Cerámica contiene una vasta colección de azulejos de los siglos XVI a XX.

Caldas da Rainha, un concejo que guarda más de lo que muestra

La población surgió en torno a unas termas. Se dice que a finales del s. XV la reina Leonor experimentó las propiedades curativas de estas aguas sulfurosas y acabó por atraer hasta aquí a la clase pudiente de la época. La localidad adquirió el nombre de su elemento más destacado, el agua termal, y de la persona que lo divulgó.

El Jardín de la reina Leonor sigue siendo uno de los lugares especiales por donde pasear en Caldas, al que se sumó, a finales del s. XIX, el fabuloso Parque D. Carlos I, obra del arquitecto Rodrigo Berquó, que lo diseñó como lugar de esparcimiento para los clientes del hospital termal anexo, también obra suya. El Parque D. Carlos I es un lugar que saldrá a nuestro encuentro cuando visitemos Caldas da Rainha y no podremos dejar de adentrarnos en él. De estilo romántico, tiene una gran diversidad de especies arbóreas autóctonas y exóticas, un lago, barcas de recreo, pista de tenis (la primera de Portugal), terrazas y muchos espacios frescos donde detenernos a descansar.

Alberga en su interior el Museo José Malhoa, importante pintor portugués nacido en Caldas en 1855, introductor del movimiento artístico naturalista en Portugal y que dominó el retrato y la pintura costumbrista. Además, este museo expone la obra de otros artistas portugueses de los s. XIX y XX.

La Plaza de la Fruta es el espacio más pintoresco de la ciudad. En ella, cada día se desarrolla un mercado hortofrutícola al aire libre, siendo una de las pocas localidades portuguesas que cuenta con un mercado de estas características durante todos los días del año. En esta plaza desembocan las principales calles comerciales de la villa y toda el área constituye un espacio muy dinámico, principalmente, durante la mañana.

Fuera de la ciudad, pero dentro aún del concejo, destaca la Laguna de Óbidos, el mayor lago de agua salada de la península ibérica, con una extensión de unos 7 km2 y un brazo que lo comunica con el mar. Espacio de especial atractivo natural, por sus aves acuáticas y migratorias, pero, sobre todo, por los moluscos bivalvos. Es una zona de pesca artesanal y enorme riqueza ambiental a preservar, pues se trata de un espacio vivo y cambiante.

Foz do Arelho es la localidad litoral del concejo que más turistas atrae, por su larga playa de agua salada dentro del lago, casi sin olas y temperatura agradable, por lo que es muy solicitada por familias. En la anexa Praia do Mar se practican muchos deportes náuticos, como surf o kitesurf. Una playa infinita desde la que contemplar la inmensidad del océano Atlántico y las Islas Berlengas.

Zé Povinho, imagen del pueblo portugués

Bordalo Pinheiro dibujó este personaje por primera vez en una tira cómica que apareció en ‘La Linterna Mágica’ en 1875. Pasó a las tres dimensiones cuando lo fabricó en cerámica y se convirtió ya en vida de su creador en símbolo del pueblo portugués: resignado pero crítico, de aire rudo pero astuto, capaz de reírse de sí mismo y quedar por encima de quien lo molesta, especialmente del poderoso.

Frecuentemente caracterizado con el gesto que lo hizo célebre, el ‘manguito’ o corte de mangas hacia el poder público, mostrando, así, tanto su insolencia como su indiferencia.

  • Pasarelas sobre la Praia do Mar
  • La Campesina, figura de la Ruta Bordaliana
  • Parque D. Carlos I, Caldas da Rainha