Miércoles, 20 de septiembre de 2017

"Un coach debe tener un coach", Daniel Meléndez

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Daniel Meléndez es coach personal y formador; desde hace varios años dedica su vida a acompañar a sus clientes en la consecución de los propósitos o metas que se marquen desde la entidad 'Alegría coaching'. Este profesional comparte con Diario de Salamanca su visión sobre la profesión de coach. 

DdS.-¿El coaching es una moda o está de moda?

D.M.- Quiero pensar que está de moda porque a España ha llegado con retraso pero en países anglosajones, el coaching tiene ya veinte años de trayectoria tanto empresarial como personal; con lo cual está sobradamente contrastada su eficacia y su sentido. 

DdS.-¿Resulta más complicado solicitar la ayuda de un coach para temas personales que empresariales?

D.M.- Sí que cuesta y hay ciertos tabúes; es algo que compartimos con los psicólogos, de hecho, somos disciplinas paralelas que trabajamos en muchos aspectos. Sigue habiendo cierta reticencia a pensar que se puede hacer algo mejor con la ayuda de otra persona.

DdS.-Entonces, un coach también deberá cumplir el secreto profesional...

D.M.- Sí, claro. Ahora mismo no tenemos colegio profesional porque llevamos muy poco en España pero sí pretendemos dar el mayor vigor a la profesión y una de ellas es el secreto profesional; además de asumir códigos deontológicos, rigores de la materia; todos los elementos que le dan a la persona confianza absoluta de que va a estar en tus manos y de que lo que vas a hacer se va a quedar en ese vínculo. 

DdS.-¿La ayuda de un coach está indicada para un momento puntual o para un tiempo indefinido?

D.M.- Ese es un debate muy amplio que hay en torno a la profesión pero, el coaching como disciplina es puntual, entiende que hay un principio y un final. Es uno de los motivos por los que triunfa, porque pone una fecha límite a la obtención de un objetivo y hace que esa persona se encamine a ese día, a esa meta. Además, por el tipo de herramientas que utilizamos, dilatarlo más allá de diez sesiones es repetir lo mismo; yo lo tengo comprobado con casi todos los clientes porque a partir de la octava sesión, esa persona ya tiene todo lo que necesita para trabajar en su objetivo aunque eso no quiere decir que no se puedan hacer modificaciones o cambios en el proceso y que, eso, lleve a que se alargue un poco más. 

DdS.-Y esas herramientas de las que habla, ¿están pensadas para esas sesiones concretas o los clientes pueden utilizarlas después en su vida diaria?

D.M.- Hay algunas que son más alargadas en el tiempo y otras que surten efecto de manera puntual pero, en muchas ocasiones, dentro del mismo proceso repetimos varias veces la misma herramienta. Les proporcionamos recursos que les pueden servir para toda su vida, ellos saben lo que significan y lo que consiguen y pueden recuperarlos cuando quieran.

DdS.-¿Qué motivos podrían llevar a una persona a su despacho?D.M.- Hay muchos desde un período de búsqueda de trabajo o de redirección profesional; además de problemas con la pareja, con la familia, los hijos. También en asuntos más relacionados con la creatividad, la imaginación,  etc.

DdS.-¿Un coach puede necesitar un coach?

D.M.- Claro que sí, de hecho, yo ahora tengo un coach. Hay en temas en los que tú solo no puedes afrontarlos entonces, pides ayuda a un amigo o a un familiar; un coach es lo mismo, te proporcionar esas herramientas que aunque tú conozcas, no utilizas.