Domingo, 22 de abril de 2018
Las Arribes al día

Un grupo de vecinos trata de impedir el derribo de la presa de Yecla de Yeltes

Varias dotaciones de la Guardia Civil tratan de evitar altercados una vez que tenga lugar la llegada de las máquinas

En torno a 30 personas se concentraban en las inmediaciones de la presa para mostrar su disconformidad con el derribo / MARIBEL SÁNCHEZ

Un grupo de vecinos de Yecla de Yeltes se han concentrado en las inmediaciones de la presa sobre el Huebra para tratar de impedir que la Confederación Hidrográfica del Duero ejecute la demolición de esta infraestructura que un día sirvió para el abastecimiento de agua de este municipio y de Vitigudino, ambos ahora conectados a la red de Cabeza de Horno.

Hasta el lugar se han desplazado varias dotaciones de la Guardia Civil para procurar evitar altercados una vez que tenga lugar la llegada de las máquinas.

Los vecinos de la zona defienden la infraestructura por su uso para el ganado de parcelas colindantes y el establecimiento de un nuevo hábitat para especies protegidas como la nutria o la cigüeña negra, así como la posibilidad de servir de zona de carga de agua para los helicópteros en operativos contraincendios.

La campaña de recogida de firmas con 3.500 apoyos no ha sido suficiente para frenar el derribo de esta presa asentada sobre el río Huebra, una polémica que se remonta siete años atrás, cuando el entonces presidente de la CHD, Antonio Gato, concedía una moratoria de tres meses al Ayuntamiento de Yecla de Yeltes para que se hiciera cargo de la infraestructura. Después, en 2013, llegaría el cacareado acuerdo entre la CHD -con Valín al frente- y el Ayuntamiento, para que el municipio se hiciera cargo de la “seguridad en el uso y también de la vigilancia” mientras la CHD se encargaba de las "labores de mantenimiento" del dique, las cosas retornan al camino inicial.

También hay que recordar que en 2011 el Ayuntamiento lanzaba a los vecinos a la calle en protesta por el derribo de la presa, sin embargo seis años después cabría aplicarle aquello de que “tira la piedra y esconde la mano”, es decir lanza a otros para que luchen por que se mantenga esta infraestructura, o al menos es lo que dicen algunos que aconteció en el último pleno.

Todo indica, a tenor de los acontecimientos, que el acuerdo de 2013 quedó en ‘agua de borrajas. En enero de 2016 la CHD condenó el mecanismo de cierre de compuertas, lo que volvía a poner de actualidad esta presa construida en los años 60 para abastecer de agua a Vitigudino, servicio que se mantuvo hasta finales de la década de los 90, cuando Vitigudino comenzó a abastecerse de la red de Cabeza de Horno. Ahora, la presa no es capaz más que de mantener metro y medio de agua si llueve, no como el último año o en agosto de 2016, cuando se denunció una alta mortandad de peces por falta de oxígeno en el agua.

En estos momentos el agua embalsada por esta presa es utilizada, principalmente, por los propietarios de las 12 parcelas adyacentes, entre los que se encuentra el Ayuntamiento de Yecla de Yeltes y que de esta manera facilita el acceso a varios cientos de cabezas de ganado, de otros propietarios, para que puedan beber agua en los meses de verano.

También, otro recurso de esta presa ha sido el recreativo que ha supuesto para cientos de pescadores, colectivo que ha sido en este tiempo el principal defensor de que se mantenga la infraestructura, aunque el interés de un río para la Administración siempre ha tenido a los peces en el último lugar.

Del mismo modo, y hasta que se procedió al sellado de las compuertas, también fue una útil herramienta en situaciones de emergencia como en el caso de incendios, pues no existe en la zona un lugar adecuado como este para que los medios de extinción, especialmente helicópteros, puedan surtirse de agua. Si finalmente desaparece la presa, los helicópteros recurrirán a charcas ganaderas de la zona y diezmarán los recursos de agua de estas explotaciones, como ha sucedido en el último año. La otra posibilidad es ir a la presa de Almendra situada a 30 kilómetros, pero entre viaje y viaje el fuego cobraría más fuerza.

En estos 50 años de supervivencia es cierto que esta presa ha logrado crear un hábitat adecuado para algunas especies, aunque no todos están de acuerdo, especialmente aquellos que consideran que la salud de un río se acaba cuando es intervenido por el hombre. Paradójicamente, hay quien considera que el estado natural del río es este estado artificial intervenido. De hecho, mientras algunos señalan la existencia de un ecosistema especial, otros demuestran que lo que existe es un río completamente interceptado en sus caudales sólidos y que impide el trasiego de fauna migratoria piscícola como barbos y bogas.

Conservación del azud  

Ante la envergadura de la obra que supondría el derribo de la presa, la opción que siempre ha barajado la CHD es hacer un rebaje considerable y mantener el antiguo molino sobre el que se asienta este aprovechamiento. A su vez, se construiría una escala de peces que permitiría el trasiego de especies migratorias. De esta manera se conservaría el azud para mantener una lámina de agua que permitiera beber al ganado y se mejorarían las condiciones para el remonte de los peces. Este parece ser el único aprovechamiento factible debido a los problemas que en verano acusan estas láminas de agua.

La conservación de una lámina de agua no es una de las mejores soluciones por los riesgos que entrañan efectos como la eutrofización. En el análisis de este tipo de aguas aparecen algas de tipo cinoficia, productoras de microfistinas, toxina peligrosa incluso para el organismo humano, contraindicada en potabilización. Este es un criterio que determina si un agua, desde el punto de vista de prepotabilidad, no es apta para el consumo humano.

Estrategia Nacional de Restauración de Ríos

Este proyecto se incluye en la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos (ENRR), conjunto de actuaciones cuyo objetivo es la mejora y recuperación de los ecosistemas fluviales en consonancia con el artículo 11 de la Directiva Marco del Agua, en el que se establece que para lograr la consecución de los objetivos medioambientales del artículo 4, los Estados miembros establecerán un programa de medidas en sus respectivos ámbitos hidrográficos. La presentación oficial de dicha Estrategia se realizó en la cuenca del Duero, mediante la celebración de una jornada diseñada a tal efecto en febrero de 2007.

Concesión de los años 60

Esta presa formaba parte de una concesión administrativa a nombre de los municipios de Vitigudino y Yecla de Yeltes, expedida en los años 60 para abastecimiento de agua, y como consecuencia de la revisión sistemática de todos los aprovechamientos anteriores a la Ley de 1985, un mandato legal de la legislación de Aguas española, la revisión del expediente de concesión tuvo como consecuencia la extinción del derecho en tanto que ninguno de los ayuntamientos comunicaron su interés en mantener el aprovechamiento, demostrando que llevaba más de tres años sin ser utilizado, lo que es causa automática de extinción del derecho.

Recurso para la ganadería

En cualquier caso, vienen siendo los ganaderos, especialmente los propietarios de las parcelas colindantes al cauce, los que ejercen un aprovechamiento permanente de este recurso. Esto, junto con el coste de las obras que supondría su derribo, son algunos de los motivos por los que la CHD había retrasado una decisión que ya comenzó a sopesar hace algunos años.

Junto a las explotaciones adyacentes al cauce, este tramo del Huebra es un recurso extraordinario para el resto de ganaderos de esta pequeña localidad de 285 habitantes, especialmente en momentos de sequía, pues los accesos construidos tras la concentración parcelaria permite al resto de ganaderos el llenado de cisternas para el transporte de agua a sus respectivas explotaciones.

Es por tanto, que los ganaderos estiman que convendría reconsiderar el aprovechamiento de esta presa como recurso ganadero, tal y como lo hacen los agricultores de regadíos con cientos de azudes que se reparten por toda la cuenca hidrográfica.

Al mismo tiempo, el cumplimiento de la Directiva Marco del Agua quedaría salvado con la creación de escalas para el remonte de los peces, pues la altura, metro y medio de aliviadero, sería fácilmente sorteable con este sistema. A todas estas circunstancias cabría sumar que se trata de un río de aluviones.   

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