Viernes, 15 de diciembre de 2017

En honor de Luis Díaz Viana

Luis Díaz Viana

El pasado 17 de noviembre, me tocaba presentar en Madrid, en una de las salas de la Casa del Lector, en el antiguo Matadero, en el área de Legazpi, la reunión de la poesía de Luis Díaz Viana, con la presencia de su autor, que lleva por título En honor de la Quimera (Poesía junta y revisada). Fue un acto entrañable, marcado por la atención a la creación poética, con un puñado de ciudadanos atentos a ese devenir cultural, aparentemente imperceptible, marcado por los libros que se van editando.

            Luis Díaz Viana reúne, en ese título abarcador y tan simbólico que cifra su poesía, siete libros que, desde 1971, en que apareciera en Santander Resurrección, su primera entrega poética editada, se han ido sucediendo, hasta desembocar en Habitación en Berkeley (Valladolid, 1992), su última obra poética editada como tal.

            Percibimos en Luis Díaz Viana, antes que nada, a un poeta que tiene conciencia de tal y que sabe que unos de sus destinos esenciales en el mundo es ese: utilizar la palabra de modo creativo, para plasmar el mundo y su mundo propio, que es el de todos y que a todos entrega. Podemos entender la poesía de Luis Díaz Viana como fe de vida, como diario casi, y, claro, también como itinerario vital y, en ese sentido, como autobiografía.

            Cuando el autor habla, en su título de rendir honor a la Quimera, a lo que está rindiendo honor es a la poesía, a la creación poética, simbolizada a través de tal personaje clásico imaginario. En un poema homónimo al del título de su reunión poética, el autor acota qué es para él la creación. Se encuentra “Tras el misterio azul” y esta “Más allá” del tiempo, del silencio, de la vida, de la palabra de la noche… Es un territorio que sobrepasa la realidad y la trasciende. Ese es, para el autor, el territorio de la poesía, pero también del amor.

            Para Luis Díaz Viana, la poesía sería una suerte de talismán contra la soledad, contra el aislamiento. El poeta crea, escribe “para no estar tan solo, tan solos como estamos / cuando nadie nos ama…” De continuo, también, detectamos en esta poesía lo que Antonio Machado llamó los “universales del sentimiento”. La vida, el tiempo, el amor, el dolor, la soledad… transitan de continuo por esta poesía, en la que trazan significativos territorios y tejen redes en las que ahora no podemos entrar.

            Percibimos también en esta poesía un continuo sincretismo, tanto temático, como estético. El autor se sirve de continuo de lo clásico y de lo contemporáneo, de la intimidad y de la exterioridad. No tiene empacho alguno en que aparezcan en el territorio del poema: suburbios, maniquíes, grandes almacenes…, frente a caminos sobre hojas, pájaros que vuelan o amarillas luces de amanecer, en esos poemas que van acompañados de músicas de Joaquín Díaz, su hermano, y que se acercan a la canción popular.

            Pero, sobre todo, en esta poesía hay una fuerte existencialidad contemporánea. Hay resistencia, rebeldía. No hay conformidad ni conformismo. Hay pregunta, indagación…, lo que marca, en no pocos momentos de su poesía, una entonación interrogativa, imperativa, invocativa…, que subraya  siempre un cierto expresionismo por el que esta poesía está marcada.

            Son unos meros apuntes de esta poesía, a través de los que solo queremos llamar la atención de los lectores, para que acudan a ella y la lean.

            Porque, hoy, Luis Díaz Viana, como antropólogo cultural que es, ha sido distinguido por la Junta de Castilla y León con el Premio Castilla y León de las Humanidades. Su labor, desarrollada en el ámbito del CSIC, abarca la recogida y análisis de tradiciones orales de diversas áreas de la Meseta (Valladolid, Palencia, Soria…), las coplas de ciego (en obras como Palabras para vender y cantar, Palabras para el pueblo), las canciones de la guerra civil…, es decir, el uso de la palabra creativa por el pueblo, tanto en ámbitos rurales como urbanos.

            Y, por ello, hoy, así como él escribe su poesía en honor de la Quimera, nosotros escribimos estas palabras en honor de Luis Díaz Viana, por ese tan merecido reconocimiento con el que acaba de ser distinguido.