Jueves, 14 de mayo de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
El psicólogo acusado de agredir sexualmente a una paciente asegura que hubo besos y caricias, pero no agresión: “Ella continuamente me decía que estaba a gusto”
X

JUICIO EN LA AUDIENCIA PROVINCIAL DE SALAMANCA

El psicólogo acusado de agredir sexualmente a una paciente asegura que hubo besos y caricias, pero no agresión: “Ella continuamente me decía que estaba a gusto”

Publicado 13/05/2026 12:47

Los hechos se remontan al año 2024, cuando el acusado supuestamente abusó de la mujer durante una de las sesiones

La Audiencia Provincial de Salamanca acoge el juicio por agresión sexual contra un psicólogo y profesor de psicología de la Universidad de Salamanca. Los hechos se remontan al año 2024 en una consulta a la que acudió una paciente, paciente habitual del profesional. La víctima no ha declarado porque "no está en condiciones", tal y como han informado los profesionales y ha solicitado la eutanasia en diversas ocasiones.

Cabe recordar que la víctima diagnosticada por trastorno ansioso depresivo, una ansiedad que empeoró tras el fallecimiento a causa de un cáncer de una de sus hermanas.

La vista oral ha comenzado pasadas las 10:00h de la mañana con la declaración de un testigo fundamental: la hermana de la víctima. Ha explicado que conoció los hechos cuando fue a verla a su casa, a casa de sus padres. Ha asegurado que llevaba unos días notando “rara” a su hermana por teléfono, con la que hablaba habitualmente. “Llegué y estaba en la cama con las persianas bajadas hasta abajo, al principio me enfadé y ya después me empezó a hablar y a decirme que no es como siempre. “Me dijo me ha pasado algo, creo que mi psicólogo ha abusado de mí”.

"Mi hermana me dijo: creo que mi psicólogo ha abusado de mí"

Tras esto, ha expresado que empezó una conversación, que estaba muy nerviosa y le preguntó cómo había sido. “Me empezó a contar que el mes pasado se encontraba muy mal y le había pedido cita, y en su consulta la tumbo en el sofá y le empezó a tocarle los genitales, primero la vagina, le metió los dedos, y me dijo que no se podía mover por los nervios. En aquel entonces mi hermana tenía una depresión que no era capaz de hacer sus actividades de la vida cotidiana, cerró los ojos y dejó que pasara. Se negó cuando el le metió los dedos y el le dijo que no pasaba nada”.

En el momento de los hechos, la testigo ha expresado que “la vida de mi hermana estaba en manos de este señor y ella tenía miedo de que la dejara de ayudar. Los psicólogos son los que la sujetaban, mi hermana no quería vivir. Le duele hasta respirar”, ha manifestado visiblemente afectada, afirmando que ha intentado quitarse la vida y que ha estado ingresada en la Unidad de Salud Mental del Hospital de Salamanca, del cual pidió el alta anticipada para poder seguir acudiendo al psicólogo, ya que tenía mucha dependencia.

Una vez terminada su declaración, se ha dirigido al acusado para decirle: “Has destrozado la vida de una persona, sino te castiga la ley que lo tengas en tu conscencia toda la vida”.

Por su parte, la siguiente testigo en hablar ha sido una amiga de la víctima. Ha asegurado que se lo contó la víctima, al principio con “miguitas de información”, hasta que un rato después le contó que “un día paso algo, me dijo que había abusado de ella. Ella le dijo que eso era una guarrada y él le dijo que no pasaba nada”. Tras contarle lo sucedido, la víctima “en ningún momento me manifestó que la situación fuera recíproca”, añadiendo que con el anterior terapeuta había tenido “dependencia psicológica” y en ocasiones le manifestó que “no quería seguir viviendo”. Ha asegurado que no se habían visto fuera de la consulta y que hablaban alguna vez “de forma intermitente” por WhatsApp.

La actual psicóloga de la víctima también ha declarado ante el tribunal, destacando que “me comentó que ella nunca había consentido lo que estaba pasando y se quedó paralizada. En el momento en el que ella me lo cuenta activo el protocolo porque formo parte de la entidad”. Con respecto a los WhatsApp, que le enseño en consulta la víctima, leyó mensajes como “me gusta tu pecho” o “mándame fotos”, cosas que se alejan de un seguimiento psicológico. Además ha añadido que "su estado siempre es de vulnerabilidad extrema".

Sobre las secuelas que le han quedado a la víctima es "el miedo a salir de casa, cuando tiene la mentruación le recuerda al proceso y no seguir viviendo, solicitando la eutanasia". Para esta testigo y profesional los psicólogos “tenemos un código ético de actuación que se ha incumplido en este caso”. Y ha destacado la preocupación de cara al futuro.

Los peritos forenses, sobre la víctima "presenta una ansiedad muy muy limitante a nivel funcional en su día a día"

Los médicos forenses han expresado que había seguido tratamiento psicológico desde el año 2022 y que “la evolución no ha sido buena”, en comparación al año 2024, tras suceder los hechos que es cuando ellos le vieron. La víctima estaba diagnosticada por trastorno ansioso depresivo y “tiene muchas limitaciones” y han expresado que “se ve una persona dependiente” y “en situación de vulnerabilidad”.

Sobre la evolución desde el momento de los hechos, las profesionales han expresado que “partíamos de una persona de que ya tenia antecedentes y en el reconocimiento hablar de los hechos era inviable, pero la evolución en los últimos tiempos había sido muy tórpida”, expresa. “Presenta una ansiedad muy muy limitante a nivel funcional en su día a día, necesitando ayuda de una tercera persona”, ha añadido. Hablar con ella sobre los hechos que se presentan ha sido "imposible" e "inviable".

Por su parte, agentes de la Policía Nacional han explicado que no se encontraron restos en la inspección que realizaron los agentes de la policía científica en el sofá donde supuestamente ocurrieron los hechos, que puede ser porque nunca los hubiera o porque se hubieran limpiado.

Entre los testigos, también ha declarado otro profesional de psicología, ya que el acusado acudía a su consulta. “Me comentó que tenía una relación con una ex-paciente, y le dije que tuviera cuidado que esas cosas no salían bien”, una opinión personal, pero que no sabe si se trata de la paciente que en esta vista oral es víctima.

Diversos psicólogos que han atendido a la víctima, así como forenses y demás coinciden en la gravedad del caso que no quiere vivir y que quiere solicitar la eutanasia. “Tiene fobia hacia su propio cuerpo, a mirarse al espejo. Esos hechos no fueron consentidos”, han expresado peritos.

En penúltimo lugar han declarado dos psicólogos propuestos por la defensa, que han tenido acceso al informe y a las citadas anteriormente conversaciones de WhatsApp. En su informe hacen alusión de que “hay una reación en el tiempo” ya que en la conversación observan que se hace “de manera libre sin ningún tipo de coacción”. Por todo ello, observan que hay una “ausencia de continuidad clínica” y que la relación profesional pasa a ser más personal, y no terapéutica.

La declaración del acusado

En último lugar ha declarado el acusado, en torno a las 15:30h. Se ha acogido a su derecho de no declarar ni ante el Ministerio Fiscal ni ante la abogada de la acusación. Solamente ha contestado a las preguntas de su abogado. Ha explicado que la víctima acudió a su despacho “porque estaba pasando un duelo”, y que “no presentaba ninguna limitación y que se expresaba con total claridad y firmeza”.

Tras un primer contacto telefónico comenzaron las sesiones en agosto de 2023, y tuvieron en total tres. “Me dijo la situación que estaba pasando, que venía de la AECC y que quería hablar del duelo que estaba pasando por la pérdida de su hermana”, ha explicado. Con respecto a la última sesión, correspondiente al mes de septiembre, “me dijo que no le estaba funcionando la terapia, y que alomejor le servía mejor como amigo. Hablamos largo y tendido”, destacando que ese dolía terminó la terapia.

Se vieron posteriormente de nuevo en el despacho del psicólogo, pero “no hubo ningún contacto sexual” ha reiterado. Con respecto a la relación que tenían, ha destacado que era “totalmente personal de dos personas que se están conociendo mutuamente”, ha añadido. Ha asegurado que se han visto fuera de consulta y que hablaban por WhatsApp.

Con respecto a los hechos, que presuntamente habían ocurrido en febrero de 2024. “Recuerdo que ella me escribió porque quería verme, y se pasó a verme pasadas las 19h. Empezamos a hablar, nos sentamos juntos en el sofá y en un momento dado ella me dijo que quería que la besara, me puso ella la manó en el muslo y empezamos a tener una conversación más profunda. Ella continuamente me decía que estaba a gusto, me dijo que la besara, que la acariciara… en un momento le rocé el ano, jamás le introducí nada. Ella me dijo que eso le parecía una guarrada y paré. Jamás hubo introducción”, ha asegurado. Posteriormente siguiendo abrazándose y dañándose besos, ha añadido. Sobre eso, ha expresado que “nunca se me ocurriría hacer algo así” asegurando que “toda persona que me conozca lo sabe”. Acemás, ha añadido que no le propuso tener relaciones sexuales.

Esa misma noche “me escribió para decirme que había estado muy a gusto y que se le había hecho corto”.

Peticiones de las partes

El Ministerio Fiscal le acusa de un delito de agresión sexual y solicita ocho años de prisión, seis de inhabilitación para el ejercicio de la psicología y una indemnización de 10.000 euros.

Por su parte, la acusación particular pide doce años de cárcel, la misma inhabilitación profesional y una compensación de 30.000 euros.

El juicio ha quedado visto para sentencia.