"Al salir todos hablaban de los sutiles e inspirados detalles toreros de Morante que selló los mejores pasajes de la tarde; el inquebrantable arrojo de Ismael Martín que no atinó con los aceros y la absoluta entrega de Julio Norte"
El aroma inconfundible de los primeros puros comenzaban a flotar sobre el tendido mucho antes de que el reloj marque las 18:00 horas. Es el preludio de un ritual, ese contagioso vicio que Morante de la Puebla comparte con sus fieles. Veinte minutos antes de la hora señalada, ya había colas para acceder a La Glorieta, reflejando la pasión de una afición entregada que agota el papel para despedir su feria. Chapeaú.
El cartel de hoy aúnaba la esencia y el duende único del genio de La Puebla con el coraje de la tierra, y Salamanca se volcó con sus dos toreros: Ismael Martín y Julio Norte, que asumía el exigente compromiso de presentarse ante sus paisanos como matador de toros. Dos conceptos definidos por la entrega, la pasión y la juventud frente a la madurez artística y el aroma clásico de una figura de época.
El ambiente previo en el Patio de cuadrillas era un hervidero. El murmullo de los corrillos, los abrazos de fin de feria y la tensión contenida de los espadas dibujaban ya la estampa perfecta de una tarde con otro lleno en los tendidos salmantinos.
La última cita del ciclo de la Vega reunió a ganaderos y profesionales del sector, quienes no quieren perderse el desenlace. Se dejó ver el ganadero gaditano Álvaro Núñez del Cuvillo, la familia Valrubio, Fernando, de la ganadería de Adelaida Rodríguez. Tampoco han faltado a esta importante cita el criador Justo Hernández, de Garcigrande, el ganadero Luis Palla o la familia Espioja. También se vio a José Ignacio Sánchez, director de la Escuela Taurina de Salamanca.
No faltó representación política con autoridades políticas de la comunidad autónoma y de la provincia. Estuvo el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco; también la expolítica Esperanza Aguirre; el alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo. Repitió el delegado territorial de la Junta en la provincia, Eloy Ruiz, al igual que Javier, el alcalde de La Vellés. También se vio en el 1 a Carlos Menéndez Blanco, vicepresidente primero de las Cortes de Castilla y León representando a VOX, o Enrique Sánchez Guijo, director general de Deportes de Castilla y León, así como al diputado de Deportes Jesús María Ortiz entre otros. También se vio a la política Chabela De la Torre, actual portavoz por Salamanca de Nueva Castilla y León y a varios alcaldes de la provincia, como el alcalde de Peralejos de Abajo, Alfonso Castilla, al que pude saludar.
Asimismo, varios matadores de toros como Mario Navas, Juan del Álamo, Antonio Grande, Salvador Ruano o Domingo López Chaves que esta vez vivió la tarde en el callejón como apoderado de Norte.
El sector empresarial también fiel a la cita. Entre los asistentes Jorge Recio, director financiero del Grupo Recio y presidente del Club Meins Avenida; Antonio Rollán, de Autoescuelas El Pilar; Álvaro Juanes, del Hall 88; Lolo, de El Berlín; Jorge González, propietario del restaurante Canijo, Gonzalo del Meson de Gonzalo; José Luis de El Valencia. También José, de La Fresa, o Pauli, del restaurante Río de la Plata.
También en la grada del 1 juntos el presidente de Dehesa Grande, Gabriel Gonzalo, y el gerente de la misma entidad, Octavio Gonzalo; en el tendido del mismo número pero en tendido Fabián Martín, de la conocida firma de Cipérez Obleas Pan de Ángel, entre otros muchos representantes de la sociedad charra.
El festejo dejó momentos para el recuerdo en una tarde de expectación que ha servido de fin de fiesta para la capital charra, pero sin la rotundidad que se esperaba. No hubo puertas grandes, pero al salir, todos hablaban de los sutiles e inspirados detalles toreros de Morante, que selló los mejores pasajes de la tarde; el inquebrantable arrojo de Ismael Martín, que no atinó con los aceros, y la absoluta entrega de Julio Norte en su presentación, que tuvo que conformarse con una oreja en el cierra plaza. Hasta un aficionado del 4 se arrancó al cante. Alegría no faltó. El año que viene, más.