Vecinos y caminantes disfrutaban de este clásico momento antes de su partida hasta Nava de Sotrobal, donde pasarán la última noche de la peregrinación
La 46.ª edición de la Marcha Teresiana, organizada por la Hermandad de Santa Teresa de Jesús, ya ha sobrepasado su ecuador, con la participación de decenas de peregrinos que, un año más, se adentran en el último camino recorrido por la Santa para mantener vivo su legado y una tradición que, con el paso del tiempo, ha dejado de ser simplemente una cita anual para convertirse en un acontecimiento histórico y profundamente arraigado.
Este sábado, los peregrinos afrontaban una de las jornadas más especiales del recorrido, que les llevaba hasta Aldeaseca de la Frontera, donde se celebraba un año más la tradicional Comunión de los Higos, una emotiva parada que recuerda el paso de Santa Teresa de Jesús por esta localidad.
La celebración rememora uno de los episodios vinculados a aquel viaje de la Santa. Según cuenta la tradición, durante su paso por Aldeaseca, Teresa de Jesús pidió alimento y los vecinos le ofrecieron unos higos. Siglos después, aquel gesto de acogida y generosidad vuelve a cobrar vida cada año con una celebración que une historia, fe y convivencia.
La jornada estuvo acompañada por música, bailes y la degustación de los tradicionales higos, en un ambiente marcado por la emoción y la fraternidad entre los participantes. El último baile antes de emprender de nuevo la marcha puso el broche a esta parada tan especial, antes de que los peregrinos retomaran el camino en dirección a La Nava de Sotrobal.
La marcha partió de Medina del Campo y continuará su recorrido hasta Alba de Tormes, donde está previsto que concluya este domingo. La llegada al convento de las Madres Carmelitas está prevista a partir de las ocho de la tarde, poniendo el punto final a varios días de camino, convivencia y recuerdo de Santa Teresa de Jesús.
Una llegada que volverá a convertir las calles de Alba de Tormes en el escenario de un encuentro cargado de emoción, en el que los peregrinos culminarán un recorrido que, más de cuatro décadas después de su primera edición, continúa manteniendo intacta su esencia: caminar juntos para recordar, compartir y mantener vivo el espíritu de Santa Teresa.