Dicen que la tauromaquia se acaba; pero la Escuela Taurina de Salamanca cumple.40 años alumbrando sueños, iluminando el camino. Que el toreo se acaba, pero cuando llega la novillada a La Glorieta, abres el Lances en los tendidos y te encuentras con tres jóvenes casi barbilampiños que han elegido ese camino, ser toreros. Y piensas también en el duro recorrido a una feria, a una plaza de postín, a un cartel atractivo. Un circuito lleno de espinas donde pocas oportunidades encuentran los que sueñan, sienten el toreo.
Jóvenes del siglo XXI, nacidos en el XXI con la IA y sus trampas debajo del brazo que eligen otra vida, otro tiempo, otra ruta tan distinta a los de su generación, que no se pondrían en su vida delante de una novillada.de.Adelaida con mucha clase pero con una manifiesta falta de fuerzas.
Y piensas qué puede mover a Pedro Andrés, que a punto estuvo de ser cogido en la puerta de chiqueros con el que abría plaza, devuelto al partirse el pitón por la cepa. Qué sueña un joven para aguantar de nuevo con firmeza la salida del segundo, un novillo con casi hechuras y cara de toro, que lo midió mucho ya de recibo. Complicado el de Adelaida, deslucido y sin entrega, el novillero poco más pudo hacer que intentarlo.
Tampoco se vio su mejor versión con el cuarto, con el que no terminó de aacoplars3 y al que no vio claro en ningún momento. Un novillo que requería otro temple, otra distancia, otro toque, en el que destacó su estocada.
Con otro son, otro ritmo y otra alegría salía el segundo, que prometía muy buenas cosas aunque se vino abajo estrepitosamente en la muleta por falta de fuerzas. Mario Vilau, hijo del siglo XXI, lo puso todo de su parte, en cercanías, sin guardarse nada, con una muy buena disposición.
A portagayola se fue a recibir al colorado quinto, vareado de carnes pero con dos buenas defensas, aunque a la postre fue un inválido que el presidente mantuvo en el ruedo. Con más oficio que acierto, se empeñó en prolongar una faena, un p”acá y p”allá que tampoco dijo demasiado.
La primera oreja vino en el tercero, aquerenciado pero que regaló nobles embestidas. Juventud, sol.y paisanaje se alzaron con Diego Mateos, todo disposición, a veces atropellado por.esas ganas sin domar de triunfar en casa.
Con esas mismas ganas y hambre de triunfo se fue con el que cerraba plaza a la puerta de chiqueros para después recibirlo con mecidos lances a la verónica, lo mejor que se vio con el capote. Faltó ajuste en la faena, aunque por el pitón izquierdo echó mano de temple con un novillo con clase pero escasas fuerzas, dejando algunos naturales de buena factura y muy buena ssensación, sin paisanaje de por medio. Pese a su corto bagaje, el salmantino se ha ganado por derecho propio volver a La Glorieta. Hay novillero.