El empeño de las gentes que viven, enseñan y disfrutan el legado inmenso y diverso del folclore charro se siente en la pasión de Mary Villanueva
Rodeada en el corral de la memoria de los aperos de labranza que utilizó su padre, Honorio Villanueva, y que hoy conservan y atesoran sus hijos, Mary nos recibe con esa alegría, con esa energía con la que vive su entrega a la familia, a su pueblo, Palencia de Negrilla, y al folclore charro que enseña y defiende sobre el escenario, el taller, la fiesta de su querido Cristo. Puerta abierta, hospitalaria, de frescura de estío, su empuje y su sabiduría es un regalo para quienes tenemos la fortuna de conocerla y disfrutarla.
Charo Alonso: ¿Cuándo aprendiste a bailar?
Mary Villanueva: A principios del año 76, después de terminar la carrera de Geografía e Historia. Con Evencio, Carmina Alonso y Federico Lozano. En esa época se aprendía con los Grupos de la Sección Femenina que mantuvieron muchas costumbres, tradiciones y folclore. Carmina y Federico bailaban la Rosca. Era una gozada verlos, Carmina era la mejor “bailaora” y Federico el director de coreografía.
Ch.A.: ¿Se dice así “bailaora”? ¡No sé nada de folclore!
M.V.: Se dice así. Este grupo, que se llamaba “Coros y Danzas de Salamanca”, estaba dirigido por Carmina Redondo y Pepita del Pozo. Había otro profesor, Gaby, que en San Bernardo hizo con Carmina una buena cantera. La historia de este grupo se remonta a los años 40 y ha pasado mucha gente por él. Pero eso sí, fieles a las tradiciones recibidas: conservar la calidad y la autenticidad en la interpretación de las danzas, canciones, trajes, ritos y costumbres que han recibido de los mayores del pueblo.
Ch.A.: Antes aprendía mucha gente, pero lo iban dejando… tú has continuado y ahora eres la directora del “Grupo Federico Lozano”.
M.V.: Pepita del Pozo delegó en mí hace diez años, aunque yo le consultaba todo. Era el alma del grupo, una mujer muy culta, amable, que se preocupaba de cada uno de los componentes y de todo en general. Falleció en abril de 2025. Este grupo, con el nombre de “Coros y danzas de Salamanca”, en el año 77 estaba lleno de gente joven. Es uno de los grupos más antiguos y representativos de España que tuvo una época dorada, la llamamos así porque recorrimos Europa: Italia, Portugal, Suiza, Francia, en la Europalia 95 estuvimos un mes en Bélgica, fuimos a Polonia, Azerbayán. Participamos en muchos festivales internacionales y nacionales y viajamos por toda España, además de casi todos los pueblos de Salamanca. También es cierto que en aquella época éramos personas sin compromisos, sin obligaciones familiares, ensayábamos dos veces a la semana, ya fuera en Villamayor, con Gene, un tamborilero que era hijo de Medes, en San Bernardo, con Manuel Pérez, en el Francisco Vitoria, en el Rufino Blanco ya con Pepe, incluso con Víctor, el joven del grupo. Después ha habido mucho trasiego de personas porque la gente cambia, trabaja fuera, se casa o tiene otros compromisos. Y en el año 78 quisimos un cambio y buscamos un nombre para el grupo.
Ch.A.: Empezasteis a llamaros “Federico Lozano”.
M.V.: En 1978 por iniciativa de Pepita del Pozo y Carmina Redondo y tras una votación se creó “La Asociación cultural de coros y danzas “Federico Lozano”. Habíamos barajado varios nombres, pero como Federico Lozano era el director de coreografía, un hombre de Villares de la Reina, hijo y nieto de tamborileros, gran bailador, que había recogido muchas danzas de Villares y de la zona de la Armuña en general, quisimos llevar su nombre en reconocimiento a su gran labor como bailador, coreógrafo y maestro del folklore salmantino.
Ch.A.: Ver bailar charro es algo muy especial.
M.V.: El baile charro se caracteriza por su sobriedad. Contrasta el vivo punteado de los pies o “bornear bien” con la postura erguida, altiva, serena y ceremoniosa de los bailadores en cuanto al cuerpo y los brazos. El cuerpo debe permanecer inmóvil en lo posible de cintura para arriba, lo que en el lenguaje popular se dice “bailar asentao”.
Carmen Borrego: A mí también me enseñaron así a bailar.
M.V.: El baile del llano, de la Armuña es diferente al de la Sierra, Los Arribes, etc., aunque todo sea charro. Mirad, en la zona de Peñaranda y Macotera tocan dulzaina, nosotros tenemos gaita. Oye, Carmen ¿Quién te enseñó a bailar a ti?
C.B.: Yo soy “de baile en la cocina de casa”... Con mis padres y mi hermana Marta. Tenía amigos en “Montaraces y charros” e iba a canto, a la Diputación, con Rosa María y con Santiago Huete. Me enseñaron canto y percusión, y me quedó una cuentita pendiente, el pandero de Peñaparda.
M.V.: Yo estoy en un grupo de canto y percusión y no toco el pandero, toco la sartén y las castañuelas. Ahora hay interés por el folclore, pero sobre todo las chicas, con los chicos es más difícil.
C.B.: Mis padres eran de la peña El Almirez y un par de veces, en la ofrenda de la Virgen de la Vega, salí vestida de hombre con el traje de mi padre.
Ch.A.: ¿Qué te parece el trabajo de Ángel Lemus, tan innovador?
M.V.: Nosotros a ese respecto somos un grupo muy purista, lo que en estos tiempos quizás no esté bien visto. Nos gusta ser auténticos. Respetamos las coreografías que nos enseñó Federico y los bailes y danzas que recogió. Interpretamos danzas de fiesta, de matanza, de ronda, de boda, de rogativas como las cintas, paleos… Lo hacemos a ritmo de jotas, fandango charro y charradas recogidas en la Armuña. Y no se nos ocurre, por ejemplo, bailar la botella, porque la bailaban los hombres cuando estaban borrachos para ver si aguantaban. Pero sí me gusta Lemus, me gusta, estoy abierta a todas esas innovaciones aunque, en nuestro grupo mantengamos lo auténtico. Nos llamamos grupo purista y eso es una elección.
C.B.: También es muy necesario que se mantenga una cierta “pureza” entre comillas.
M.V.: Entre comillas porque el escenario hace que todo cambie. Desde que yo dirijo, cuando vamos a las actuaciones, procuramos interpretar, por ejemplo una boda, comenzando con la ronda de la víspera, la rosca y luego diferentes bailes de fiesta. Con el “Ciclo de la vida”, comenzamos con cantos de sementera, danzas de fiesta, continuamos con danzas de matanza, las tapaderas, etc. Interpretamos todas las danzas y al final, pedimos al público que también participe.
Ch.A.: ¡Qué variedad!
M.V.: Bailamos charradas, danzas de boda, danzas de fiesta, danzas de palos en las procesiones, danzas de rogativas, que aquí decimos las cintas, la rueda; todos los bailes a ritmo de jota, fandango charro o charrada. Eso sí, a mí lo que más me gusta es centrar las cosas. Un día, en la procesión de un pueblo, vi que estaban tocando “La Clara”, no me parece respetuoso por la historia que cuenta. También cantamos en las misas de los pueblos y bailamos en la procesión.
Ch.A.: El folclore está vivo aunque haya desconocimiento.
M.V.: Hay interés, clases en el Ayuntamiento. Nuestro grupo actúa en todo tipo de eventos y lugares mostrando las danzas recogidas en la zona de la Armuña. Cada parte de Salamanca tiene sus propios bailes y costumbres y también sus trajes. Nosotros acostumbramos a ir vestidos todos de charro, porque representamos a Salamanca o a España en los festivales internacionales. Pertenecemos a FACYDE, coros y danzas de España. En septiembre del año pasado nos grabaron un video en lugares estratégicos de Salamanca para hacer un disco con todos los grupos de España. Por cierto, todo este patrimonio es de todos, pero hay coreografías propias de Federico Lozano que no están registradas.
Ch.A.: Es el eterno conflicto de la propiedad del folclore. ¿Cómo mantenemos vivo lo que es de todos?
M.V.: Con mucha dificultad. Aquí, en mi pueblo, se danzaban paleos al Cristo, bailes de cintas, y es complicado transmitir todo esto a la gente para que no se pierda. Yo enseño lo que sé de forma altruista, para que no se olvide, para que se saquen, en la fiesta de la Cruz en septiembre, o en la de mayo, los trajes antiguos que están guardados en los arcones. Los festivales también son importantes para mantener vivos los grupos. En Villares de la Reina el “Festival Federico Lozano” lleva más de veinte ediciones.
C.B.: Te voy a enseñar una foto mía vestida de charra…
M.V.: Estás muy favorecida de charra, Carmen. Yo ahora te enseño el de armuñesa o de espigadora con el sombrero de paja de centeno y la camisa galana, que me lo he hecho yo. Hay otro traje de armuñesa con sobina y el de la gente más pobre, que tenía el mantón de ramos y la saya con el mandil, no el manteo, la saya roja, que en algunos pueblos era amarillo. Según los pueblos se usan unos u otros. El de armuñesa puede llevar el dengue, que es el que yo tengo, o el corpiño, porque hay variantes. Cuando estaban de luto llevaban a misa la mantilla de rocador. El traje charro lo tenían las gentes con mayor poder adquisitivo. Aquí, en Palencia de Negrilla, hay varios.
Ch.A.: Es muy difícil mantener un grupo unido durante mucho tiempo. ¿Cómo lo consigues?
M.V.: Pues con un poco de mano izquierda, paciencia y el amor que le tengo al folclore. Para mí hay tres cosas importantes en mi vida: el baile charro, mi pueblo con su Iglesia y mi familia, sin olvidarme de mis muchas y buenas amistades. He rechazado viajes, proyectos, muchas cosas por el folclore. Aprendí de Pepita del Pozo, aunque ella era muy diplomática y yo soy más directa. Ella no quería nunca figurar, si no había sitio en un viaje, se quedaba, igual que Carmina. Les gustaba estar en la sombra, dedicadas a cuidar los trajes, a restaurarlos.
Ch.A.: Cualquier grupo humano cambia, pero necesita una mano firme.
M.V.: Exige muchísimo el grupo y estoy muy comprometida. Cuando me dicen en casa que lo primero es el baile les digo que sí, que pase lo que pase tengo que cumplir los compromisos. Soy la directora, soy la primera que cumplo aunque me pongo como componente porque me considero una más. Estoy muy orgullosa del grupo. Somos una gran familia. Algunos llevamos cerca de 50 años. Me gustaría nombrar a todos: cantantes, tamborileros, que sin ellos no hacemos nada y bailadores, pero quiero citar de una forma especial a Evencio y a Carmina Alonso, los más antiguos.
Ch.A.: ¿Las instituciones apoyan?
M.V.: Apoyan, pero deben apoyar más. Creo que hay 362 municipios en Salamanca, sus semanas culturales tienen que tener folclore. Por fortuna hay muchos grupos y sitio para todos. Oye, Carmen, ¿te vienes a la fiesta vestida de charra? Vamos a ver si lo organizamos.